La reciente edición del Foro Económico Mundial en Davos ha sido catalogada como una de las más intensas y disruptivas en sus 53 años de historia, reflejando la crisis geoestratégica y la incertidumbre global actual. Durante el evento, que concluyó hace pocas horas, se abordaron temas cruciales como la tensión entre Estados Unidos y Europa, la guerra en Ucrania, y la influencia emergente de China, entre otros.
El Foro comenzó con un ambiente tenso debido a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de anexionar Groenlandia, un territorio bajo la soberanía de Dinamarca, que es aliado de Estados Unidos en la OTAN. Esta situación provocó una respuesta unida y firme por parte de Europa, que se sintió presionada por las advertencias de Trump sobre aranceles. A medida que el evento avanzaba, Trump moderó su tono al descartar el uso de la fuerza y anunciar un preacuerdo con la OTAN. La exministra española Arancha González Laya comentó que “la relación transatlántica sale tocada” tras estos acontecimientos.
La guerra en Ucrania, que se aproxima a su cuarto año, quedó relegada en la agenda del Foro, ya que los líderes europeos mostraron mayor preocupación por la situación en Groenlandia. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien fue convocado por Trump, asistió al evento y se acordaron reuniones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi. Jane Harman, presidenta de la Comisión de Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU., criticó la distracción de Europa, afirmando que “no ha sido tan útil como podría haber sido” en la lucha contra la agresión rusa.
En un giro inesperado, Trump aprovechó el escenario del Foro para fundar la Junta de Paz, una nueva entidad destinada a gestionar Gaza. Esta ceremonia no estaba programada oficialmente y reunió a varios líderes mundiales que fueron invitados a unirse a esta iniciativa, que algunos analistas consideran un intento de Trump por disminuir la relevancia de la ONU, creada para garantizar la paz tras la Segunda Guerra Mundial.
El primer ministro canadiense Mark Carney, se destacó en el evento al abogar por un mundo alternativo al que propone Trump, enfatizando la necesidad de cooperación y entendimiento entre naciones. González Laya destacó que Carney “ha tocado la campana del inicio de repensar una alternativa” en un contexto de rivalidad entre potencias.
El distanciamiento de Estados Unidos de sus aliados tradicionales fue evidente, con la crisis groenlandesa revelando las grietas en la relación transatlántica. La Junta de Paz de Trump no logró atraer a grandes potencias económicas o democráticas, y estuvo respaldada por líderes de regímenes autoritarios, lo que llevó a González Laya a señalar que “lo que él ofrece no es apetecible para la mayoría”.
Otro tema destacado fue la presentación de los planes urbanísticos para Gaza por parte de Jared Kushner, yerno de Trump, que incluye la construcción de rascacielos y un puerto, aunque su implementación está condicionada al desarme de Hamás.
China, representada por su viceprimer ministro He Lifeng, utilizó el Foro para defender la globalización económica y abogar por reglas equitativas, mientras que su estrategia de “ver y esperar” se hizo evidente en sus intervenciones.
El evento también fue marcado por la presencia de Elon Musk, quien participó como orador por primera vez, generando gran interés entre los asistentes. Musk compartió sus visiones sobre un futuro donde los robots superarán a los humanos.
Finalmente, a pesar de las preocupaciones sobre una posible burbuja en la industria de la inteligencia artificial, los líderes del sector afirmaron que esta tecnología está en expansión y no se prevé un colapso inminente. La 53 edición del Foro de Davos se desarrolló bajo un nuevo liderazgo, tras décadas de dirección de Klaus Schwab, y aunque se rumoreó sobre la posibilidad de hacer el evento itinerante, esto fue desmentido por la organización.

