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Flujo migratorio inverso: venezolanos buscan nuevos horizontes en Chile tras renunciar al sueño americano

Venezolanos regresan a su país
Venezolanos regresan a su país

El flujo migratorio inverso ha comenzado a manifestarse en Latinoamérica, con un notable aumento de venezolanos que, tras haber intentado llegar a Estados Unidos, están regresando a su país o buscando nuevos destinos en el sur del continente. Este fenómeno se ha evidenciado en Panamá, donde un grupo significativo de migrantes, en su mayoría venezolanos, se encuentra en la comarca indígena de Guna Yala, listos para abordar embarcaciones que los llevarán hacia el sur, con Chile como una de las principales metas para muchos de ellos.

Situación actual de los migrantes en Panamá

Más de dos centenares de viajeros irregulares, incluidos niños, se encontraban este fin de semana en una localidad cercana al Puerto de Cartí, en Panamá. Estos migrantes están a la espera de embarcaciones que los transporten hacia el sur. Un bote con 20 migrantes, entre ellos cuatro niños, partió el domingo de la isla Gardi Sigdub, situada frente a Cartí, con destino a la isla Calidonia y posteriormente a Puerto Obaldía, un punto de acceso a la selva del Darién, que ha sido un corredor migratorio en los últimos años.

Luis Sánchez, un venezolano de 38 años, fue visto rezando a bordo de una embarcación con destino a Colombia en la comarca Guna Yala, en Puerto de Cartí.

Experiencias de los migrantes

John Orozco, un venezolano de 49 años, compartió su experiencia con EFE, afirmando: “Nunca me voy a arrepentir. He pasado trabajo, bastante. Ahora el regreso ha sido más fuerte, hasta más costoso está siendo (que la ida), pero bueno, por lo menos hice el intento”. Orozco, quien pasó seis meses en México, llegó a Panamá hace un par de semanas por Paso Canoas, la frontera con Costa Rica. Hasta el momento, ha gastado 900 dólares en su viaje de retorno.

Orozco explicó que, con la ayuda de otros migrantes, logró evadir los puntos migratorios en Panamá para evitar ser devuelto a Costa Rica. En su relato, mencionó que en Panamá “no dejaban pasar”, a diferencia de lo que experimentó en México y Centroamérica.

En una casa rústica en medio de la selva, un grupo de hombres de diferentes nacionalidades lleva un registro manual de los migrantes, anotando sus nombres y números de identidad, así como el dinero que pagan para continuar su viaje hacia el sur.

La meta de los migrantes: Chile

Orozco también comentó que su objetivo ahora es llegar a Chile, donde espera reunirse con su hermana en Medellín, quien le está brindando apoyo económico. “En Venezuela no voy a hacer nada. Sin nada en las manos no puedes llegar a Venezuela”, reflexionó.

Karla Castillo, una venezolana de 36 años y madre soltera de cuatro hijos, expresó su arrepentimiento por haber dejado Chile, donde vivió durante cinco años, para intentar llegar a Estados Unidos. Castillo, quien pasó diez meses en Venezuela antes de emprender su viaje hacia el norte, describió su experiencia como “una mala decisión” y advirtió sobre los peligros del trayecto, afirmando: “No se la recomiendo a nadie. Es lo peor que puede haber”.

Datos sobre el flujo migratorio

El flujo de migrantes a través del Darién hacia el norte ha disminuido drásticamente, con una caída del 94% en enero en comparación con el mismo mes del año anterior, pasando de 34,839 personas a 2,158, según las autoridades panameñas. Este descenso se ha producido en medio de un endurecimiento de las medidas de seguridad en Panamá y cambios en la política migratoria de Estados Unidos.

Recientemente, se han reportado intentos de grupos de migrantes del norte que buscan ingresar a Panamá desde Costa Rica, en un viaje de retorno. En este contexto, el viernes pasado, una lancha que transportaba a 21 personas naufragó en el Caribe panameño. De los migrantes a bordo, 19 eran de Venezuela y Colombia, y aunque 20 fueron rescatados con vida, una niña venezolana de ocho años perdió la vida en el incidente.

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