
Una alarmante estafa digital ha sacudido Los Ángeles después de que una mujer perdiera todos sus ahorros y propiedades a raíz de un elaborado engaño que involucró tecnología de inteligencia artificial y el uso de videos falsos, conocidos como “deepfakes”, de la estrella de General Hospital, Steve Burton. El caso, reportado por diversos medios estadounidenses, ofrece una mirada desgarradora sobre cómo las crecientes capacidades de manipulación audiovisual pueden ser utilizadas por estafadores para despojar a víctimas vulnerables de sus bienes más preciados. La situación pone en relieve el riesgo real que representa cuando se despliegan en contextos criminales.
Así operó la estafa: mensajes, IA y migración entre plataformas. Según informó ABC News, el fraude comenzó cuando Abigail Ruvalcaba, residente de Los Ángeles, fue contactada a través de Facebook Messenger por individuos que fingían conocerla debido a su papel como Jason Morgan en la longeva serie en la que participa desde 1991. No se limitaron a comunicarse por texto: emplearon sofisticados deepfakes, generados con inteligencia artificial, los cuales emulaban la voz del actor y parecían auténticas. Este tipo de videos logran emular tanto la imagen como la forma de hablar mediante recursos digitales avanzados, resultando especialmente persuasivos para quienes sospechan que detrás del mensaje hay un engaño.
El estafador logró crear un video donde, idénticamente, dice: “Hola, Abigail. Te quiero mucho, cariño. Tenía que hacer esto para hacerte feliz, mi amor”. Como comunicó Daily Mail, a medida que la supuesta relación avanzaba, trasladaron la conversación a la red social WhatsApp, una táctica frecuente en fraudes en línea para eludir mecanismos de control y aumentar la privacidad del intercambio. A lo largo del contacto digital, los delincuentes construyeron un vínculo de confianza, convenciendo a la víctima de que estaba enamorado de ella y que ambos podrían compartir un futuro juntos. Entre los mensajes enviados, incluso mencionaban el disfrute de una “casa de playa” compartida, reforzando la ilusión de un proyecto de vida común.
Impacto económico y personal: un costo devastador. El impacto económico fue catastrófico. Inicialmente, Abigail transfirió 81.000 dólares tras recibir historias convincentes sobre una emergencia por parte del impostor, que incluía la destrucción de una casa por un incendio. Los criminales fueron más allá: la presión la llevó a tomar la drástica decisión de vender su condominio familiar. En total, las ganancias de la venta y las transferencias iniciales ascendieron a 350.000 dólares, que acabaron en manos de los estafadores. Las consecuencias no fueron solo financieras. La pérdida de la vivienda dejó a la familia en una vulnerabilidad extrema, y su hija Vivian podría verse obligada a abandonar su hogar, enfrentando ahora la posibilidad de bancarrota, lo que causó un enorme impacto emocional y psicológico, así como un dolor por el perjuicio material. “Me da asco que haya llegado tan lejos”, le dijo Vivian. “¿Por qué no lo sabía? ¿Por qué no vi lo que estaba pasando? ¿Qué me perdí?”
Vulnerabilidad y salud mental. El caso estuvo marcado, además, por una particular vulnerabilidad. De acuerdo con el testimonio de la hija, Abigail tenía diagnosticado un trastorno bipolar, una condición que posiblemente incrementó su susceptibilidad al engaño. Este diagnóstico afectó no solo su capacidad de discernimiento ante el fraude, sino que también facilitó el establecimiento de una conexión con los estafadores, quienes aprovecharon su deseo de encontrar afecto y compañía. Esto incluyó la simulación romántica mediante el deepfake de Burton, lo que llevó a Abigail a tomar decisiones impulsivas y perjudiciales. El drama se intensificó al confirmarse la verosimilitud de los materiales utilizados: un consultado admitió que el material “sonaba como la voz, cien por cien”, lo que demuestra el nivel de sofisticación alcanzado por las herramientas de suplantación de identidad.
Respuesta de la familia y advertencias públicas. Tras identificar la magnitud del daño ocasionado, la familia señaló que han iniciado acciones legales con la intención de revertir la situación, aunque enfrentan un escenario adverso dado que el inmueble ya ha pasado a un nuevo propietario. Asimismo, contemplan hacer una declaración para intentar proteger lo poco que les queda. Ante la difusión mediática, Abigail se pronunció en redes sociales, advirtiendo expresamente sobre los peligros de las maniobras fraudulentas y llamando a sus seguidores y al público en general a mantenerse alertas ante solicitudes sospechosas o no verificadas en nombre de figuras reconocidas. Las autoridades, por su parte, continúan investigando, mientras el caso se convierte en una advertencia tangible sobre la necesidad de conciencia y educación frente al avance de estafas basadas en inteligencia artificial.