Las fuerzas estadounidenses lograron rescatar con vida al copiloto de un caza F-15 derribado por Irán, tras una compleja operación de búsqueda y rescate que se llevó a cabo en territorio enemigo. El presidente Donald Trump anunció el rescate este domingo, describiéndolo como una de las “más osadas operaciones de búsqueda y rescate de la historia”. El militar, que se encuentra “gravemente herido”, fue recuperado tras haber estado escondido durante siete horas en las montañas de Irán.
El incidente ocurrió el pasado viernes, cuando Irán derribó un F-15 estadounidense, marcando la primera vez que esto sucede desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, que se intensificó tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Tras el ataque, uno de los dos tripulantes del caza fue rescatado rápidamente, pero el copiloto permaneció desaparecido, lo que llevó a Trump a ordenar una misión de búsqueda y rescate en combate (CSAR).
En su mensaje en la red social Truth Social, Trump detalló que el rescate se realizó a plena luz del día, un hecho inusual en este tipo de operaciones, aunque no proporcionó detalles sobre cómo se llevó a cabo. Un alto funcionario del Gobierno, en declaraciones a The Washington Post, indicó que el copiloto se había ocultado en una grieta de una montaña para evitar ser capturado por las fuerzas iraníes que se acercaban. A pesar de sus lesiones, el militar logró escapar por su propio pie.
La situación se complicó cuando la televisión iraní ofreció una recompensa por el piloto desaparecido, lo que intensificó la búsqueda por parte de las fuerzas iraníes. Trump afirmó que el ejército iraní estaba realizando una búsqueda intensa con un gran contingente, acercándose peligrosamente al lugar donde se encontraba el piloto. Si Irán hubiera logrado capturarlo, no solo habría obtenido un prisionero, sino que también habría mejorado su posición en posibles negociaciones futuras.
Las operaciones de rescate estuvieron marcadas por enfrentamientos entre los helicópteros estadounidenses y las fuerzas iraníes en tierra. El Pentágono desplegó aviones C-130 y helicópteros de rescate, operando a baja altitud para evitar ser detectados por los radares enemigos. Irán, por su parte, afirmó haber derribado cuatro aeronaves estadounidenses durante la operación.
Para confundir a las fuerzas iraníes, la CIA difundió información dentro de Irán sugiriendo que el piloto había sido localizado y estaba siendo trasladado por tierra. La agencia fue clave en la localización del copiloto y compartió su ubicación con la Casa Blanca, lo que permitió a Trump ordenar la misión de rescate. Medios iraníes también publicaron imágenes de restos de un avión militar carbonizado, lo que sugiere que Estados Unidos pudo haber destruido sus propias aeronaves para evitar que cayeran en manos iraníes. Este rescate se produce en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, especialmente con el ultimátum de Trump sobre el estrecho de Ormuz.

