El cierre de la planta de Electrolux en Chile, programado para el 30 de abril, pone fin a la producción de electrodomésticos en el país, afectando a 400 trabajadores.
La empresa, que es propietaria de las marcas Mademsa y Somela, ha confirmado su decisión de cerrar las instalaciones que fueron originalmente establecidas por Fensa, una compañía que fue adquirida por Electrolux en 2011. Este cierre representa un hito significativo en la historia de la manufactura de electrodomésticos en Chile, ya que Fensa fue una de las marcas más emblemáticas del sector.
Desde la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), se ha expresado una profunda preocupación por la pérdida de empleos y el impacto que esta decisión tendrá en la industria local. El presidente de Asimet, Fernando García, lamentó que “fabricar en Chile se vuelve cada vez más inviable”, haciendo eco de las dificultades que enfrentan las empresas nacionales ante la competencia internacional.
García subrayó que la falta de condiciones equitativas en el mercado global lleva a las industrias a optar por la importación en lugar de la producción local. “Cuando la cancha no es pareja frente a la competencia internacional, la industria deja de producir localmente y pasa a importar”, afirmó, añadiendo que los trabajadores son quienes sufren las consecuencias de estas decisiones empresariales.
El cierre de la planta no solo implica la pérdida de empleos directos, sino que también afecta a los proveedores nacionales y a la cadena de valor que se ha construido a lo largo de décadas. Asimet advirtió que este tipo de decisiones debilitan el conocimiento del producto, la innovación y los encadenamientos industriales que han sido fundamentales para el desarrollo del sector.
Fensa, que fue fundada en Valparaíso en 1905 como Fábrica Nacional de Envases y Enlozados S.A., se trasladó a Santiago en 1940 y comenzó a fabricar productos bajo licencias extranjeras en 1950. A lo largo de los años, se convirtió en un símbolo de la producción local de electrodomésticos, pero su modelo de negocio ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo el cierre de la producción de refrigeradores en 2019.
García también destacó que el cierre de Electrolux no es un caso aislado, ya que muchas empresas manufactureras en Chile están bajo presión similar. “Chile está transitando silenciosamente desde una economía que produce hacia una economía que importa”, advirtió, instando a la necesidad de una política industrial moderna que permita equilibrar las condiciones de competencia y haga viable la producción local.
Sin una intervención adecuada, García prevé que el país continuará viendo un aumento en la desindustrialización, lo que afectará negativamente el empleo de calidad y el desarrollo económico a largo plazo.

