Un video captado por una cámara de vigilancia en una gasolinera cercana a Eaton Canyon, en el sur de California, ha centrado la investigación en las líneas eléctricas de alto voltaje como posible causa del devastador incendio que comenzó el pasado 7 de enero. Las imágenes muestran destellos de luz cerca de un conjunto de torres a las 6:11 p.m., minutos antes de que se desatara un fuego que dejó un saldo de 17 personas muertas y más de 10,000 estructuras dañadas o destruidas. El incendio afectó principalmente a la comunidad de Altadena, al noreste de Los Ángeles, y se originó en una zona de hierbas secas bajo las líneas de transmisión eléctrica.
Testigos presenciales, como Max Belin y Brendan Thorn, relataron haber visto un destello que rápidamente envolvió la base de las torres. Según The New York Times, las condiciones climáticas de esa noche, con vientos que alcanzaron hasta 160 kilómetros por hora, habrían contribuido a la propagación del fuego. Southern California Edison, la empresa responsable de la infraestructura en la región, negó inicialmente que sus equipos hubieran fallado. Sin embargo, la compañía ha compartido otras pruebas recopiladas, como fotografías y testimonios, que han llevado a los investigadores a centrar su atención en las líneas de alto voltaje.
Estas líneas transportan 220 kilovoltios de electricidad y permanecieron energizadas a pesar de que las directrices de la compañía sugieren cortar la energía cuando las temperaturas superan los 109 a 145 grados Fahrenheit. Las contradicciones en los registros han generado dudas sobre la transparencia y la responsabilidad en este desastre. En días posteriores al incendio, la empresa afirmó que no había detectado anomalías en las 12 horas previas al inicio del fuego, pero luego reconoció que se había registrado una falla en la subestación ubicada a unos ocho kilómetros del lugar. Esta contradicción ha suscitado interrogantes sobre la responsabilidad de la empresa en el desastre.
Además, se detalló que se desactivaron tres circuitos de distribución en el área de Kinneloa Mesa el 4 de enero como medida preventiva. No obstante, estas líneas son resistentes, pero también peligrosas en caso de fallas operativas. El impacto del incendio no solo ha sido en términos humanos y materiales, sino que también podría desencadenar una batalla legal de grandes proporciones. Hasta el momento, se han presentado menos de una docena de demandas contra la empresa a nombre de las víctimas que perdieron sus hogares. Las estimaciones de la firma de análisis Verisk indican que las pérdidas económicas podrían ascender a millones de dólares.
Este incidente recuerda el Camp Fire de 2018, que destruyó la ciudad de Paradise y llevó a Pacific Gas & Electric (PG&E) a declararse en bancarrota tras acumular 30,000 millones de dólares en responsabilidades. En esa ocasión, PG&E fue declarada culpable de 84 cargos de homicidio involuntario. Sin embargo, la situación podría ser diferente debido a la legislación aprobada en 2019, impulsada por el gobernador Gavin Newsom, que protege a las empresas de servicios públicos de asumir la totalidad de los daños en casos de incendios forestales, incluso si se demuestra su responsabilidad. Esta normativa creó un fondo de 21,000 millones de dólares para cubrir los costos de los incendios, siempre que superen los 1,000 millones.
La investigación está en curso. La Cal Fire, agencia estatal de bomberos, ha estado trabajando en la zona afectada desde el 14 de enero, utilizando detectores de metales para buscar posibles evidencias de transmisión. Hasta el momento, se han encontrado escombros metálicos y decoloraciones en las estructuras, lo que indica que estuvieron involucradas. Whisker Labs, una tecnología especializada en detectar actividad anormal en cables eléctricos, registró fallas alrededor de las 6 p.m. que podrían estar relacionadas con un fenómeno conocido como “arco eléctrico”, donde la electricidad salta entre puntos, generando temperaturas de hasta 815 grados Celsius. Este tipo de evento puede derretir componentes y provocar que material incandescente caiga sobre la vegetación seca.
Shawn Zimmermaker, subjefe de aplicación de la ley de incendios, explicó que el arco eléctrico es una de las hipótesis que se están considerando, aunque enfatizó que todas las hipótesis están siendo examinadas. La zona ya había sufrido un incendio en 1993, que afectó a Eaton. La decisión de mantener el voltaje se basó en criterios meteorológicos y en el riesgo general del área. Pedro Pizarro, presidente y director ejecutivo de Southern California Edison, señaló que estas condiciones extremas pueden causar interrupciones significativas en el suministro eléctrico. “Reconocemos que hay algo que simplemente no entendemos en este momento”, fueron las declaraciones recogidas.

