El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que el futuro líder supremo de Irán podría enfrentar dificultades en su mandato si no cuenta con la aprobación de su Administración. En una entrevista con ABC News, Trump afirmó que el nuevo líder “tendrá que obtener nuestra aprobación” y agregó que “si no la obtiene, no durará mucho”.
Trump, quien ha mantenido una postura firme contra Irán, aseguró que su objetivo es evitar tener que intervenir cada década en la región. En este contexto, el mandatario no descartó la posibilidad de aceptar a un sucesor del régimen de los ayatolás, siempre que este sea considerado un “buen líder”. Justificó la actual ofensiva militar de Estados Unidos al señalar que Irán busca “apoderarse de todo Oriente Medio” y describió al país persa como un “tigre de papel” cuyas capacidades defensivas han sido neutralizadas.
En respuesta a las declaraciones de Trump, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, afirmó que la identidad del próximo líder supremo sigue siendo incierta y rechazó cualquier tipo de interferencia externa en el proceso de sucesión del ayatolá Alí Jamenei, quien falleció el 28 de febrero, coincidiendo con el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Al ser preguntado sobre si Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder, es el favorito para sucederlo, Aragchi evitó confirmar nombres, señalando que “nadie lo sabe” y que existen muchos rumores al respecto. Subrayó que la decisión final sobre el nuevo líder corresponde exclusivamente a las instituciones de la República Islámica.
Aragchi también se refirió a las sugerencias de Trump sobre la posible influencia de Washington en la elección del nuevo líder supremo, afirmando que “no permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos” y que es responsabilidad del pueblo iraní elegir a su nuevo líder.

