La reciente semana de Donald Trump en relación al conflicto en Irán ha estado marcada por contradicciones significativas. Mientras el presidente estadounidense afirma que su país está llevando a cabo negociaciones fructíferas con la nación islámica, también advierte que se desatará un “infierno” en Irán. Trump ha manifestado su intención de buscar una salida a la guerra mediante el establecimiento de un nuevo régimen, a pesar de que cerca de 50,000 tropas estadounidenses ya están desplegadas en Medio Oriente, lo que sugiere una posible invasión.
Además, Trump ha declarado que Estados Unidos “no necesita ayuda” para reabrir el estrecho de Ormuz, aunque al mismo tiempo ha criticado a las potencias de la OTAN por no ofrecer apoyo en este asunto. Este conflicto ha evidenciado un quiebre en el orden global establecido tras la Segunda Guerra Mundial, donde Europa ya no se siente obligada a respaldar a Estados Unidos en sus acciones bélicas.
Los líderes europeos, aparentemente cansados de la prolongada ofensiva en Irán, han comenzado a rechazar las solicitudes de apoyo del bloque norteamericano-israelí. Recientemente, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, negó el uso del espacio aéreo español por parte de aviones estadounidenses involucrados en operaciones militares. La Casa Blanca respondió afirmando que “las fuerzas armadas estadounidenses cumplen o sobrepasan todas sus metas bajo la Operación Furia Épica, y no necesita ni a España ni a nadie más”.
Trump también ha expresado su frustración hacia el primer ministro británico, Keir Starmer, quien se ha negado a participar en el conflicto. En un mensaje en su red social, Trump sugirió a los países que dependen del petróleo del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que compren petróleo a Estados Unidos y que “encuentren un poco de coraje tardío” para actuar. “Irán ya ha sido esencialmente aniquilado. Lo más complicado ya está hecho. Id a por vuestro petróleo. Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. Los Estados Unidos de América no van a estar ahí para ayudarles más”, agregó.
Francia también se ha negado a permitir que aviones de guerra estadounidenses sobrevolaran su territorio, lo que provocó una dura respuesta de Trump, quien afirmó que “Francia ha sido MUY POCO COLABORADORA con respecto al ‘Carnicero de Irán’, quien ha sido eliminado con éxito”.
Una de las reacciones más dolorosas para Trump provino de su aliada en Europa, Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, quien también negó el uso de bases italianas para ataques en Medio Oriente. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, explicó que las verificaciones iniciales confirmaron que no se trataba de vuelos normales ni logísticos, lo que requería autorización.
El conflicto ha tenido un alto costo político para Trump en su país. Según una encuesta reciente del Pew Research Center, el 62% de los estadounidenses desaprueba la gestión del presidente en relación al conflicto. Además, el estudio de Silver Bulletin reveló que su aprobación personal ha caído al 40%, su nivel más bajo, mientras que la desaprobación ha aumentado al 55%. Entre las principales preocupaciones de los ciudadanos se encuentran los temores a una recesión y la insatisfacción por el aumento sostenido de los precios de los combustibles.

