Una investigación internacional liderada por la Fiscalía de Tarapacá y la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile ha desmantelado el denominado “Clan Chen”, una organización criminal acusada de defraudar más de 210 millones de dólares a ciudadanos estadounidenses, principalmente a personas de la tercera edad.
El operativo, que se llevó a cabo tras alertas del FBI, incluyó allanamientos simultáneos en cinco regiones del país y reveló una compleja estructura de lavado de activos que operaba desde la Zona Franca de Iquique (Zofri) y el Barrio Meiggs en Santiago. La organización utilizaba Chile como un centro neurálgico para canalizar los fondos obtenidos a través de estafas digitales.
Según los antecedentes de la investigación, el Clan Chen contactaba a adultos mayores en Estados Unidos, induciéndolos a descargar una aplicación móvil de inversiones que mostraba gráficos de rentabilidad falsos. Esta plataforma engañaba a los usuarios haciéndoles creer que sus ahorros generaban ganancias inmediatas, lo que los motivaba a realizar mayores transferencias de dinero. Sin embargo, cuando las víctimas intentaban retirar sus supuestas ganancias o comenzaban a sospechar, la aplicación dejaba de funcionar y desaparecía de sus dispositivos, eliminando cualquier rastro digital.
Las denuncias en Estados Unidos se acumularon, incluso un banco asegurador fue víctima de esta estafa, lo que llevó a la intervención del FBI y al posterior envío de los antecedentes al Ministerio Público chileno. La organización utilizaba la Zona Franca de Iquique y criptomonedas para blanquear el dinero robado, dificultando la trazabilidad de los fondos ilícitos.
El dinero defraudado ingresaba al sistema financiero chileno a través de cuentas bancarias en Iquique. Para ocultar la procedencia de los fondos, el Clan Chen creó un entramado de 16 empresas de fachada dedicadas a recibir el capital ilícito, que luego era dispersado a otras 48 sociedades instrumentales. Esta estructura aprovechaba el alto flujo comercial de la Zona Franca para justificar movimientos millonarios que simulaban operaciones de comercio exterior.
La investigación también reveló serias fallas en los controles de cumplimiento bancario. Se estableció que ejecutivos de Banco Santander estaban vinculados a la red, permitiendo transacciones anómalas, incluyendo el cobro por caja de cheques por montos de hasta 500 mil dólares. Un solo individuo llegó a retirar más de un millón de dólares en efectivo en un solo día en una sucursal, actuando en representación de varias empresas.
El despliegue policial abarcó órdenes de detención contra 50 personas y la intervención de 70 domicilios en todo el país. La cúpula del Clan Chen estaba compuesta por ciudadanos de nacionalidad china, que representaban solo el 10% del total de los investigados, mientras que el 90% restante estaba formado por chilenos y otros extranjeros encargados de la logística financiera y administrativa.
Durante las diligencias en la Región Metropolitana, un ciudadano chino intentó evadir el arresto lanzándose desde el segundo piso de un edificio en el Barrio Meiggs, resultando con lesiones graves. Hasta el momento, la investigación ha permitido la incautación de más de 50 millones de pesos en efectivo, confirmando que el lavado de activos se centraba en Iquique, aunque con ramificaciones en la capital.
