Cilia Flores, figura clave del chavismo, fue capturada junto a Nicolás Maduro en una operación estadounidense en Venezuela, marcando un hito en la política del país.
Cilia Flores, abogada y militante histórica del chavismo, ha sido una de las figuras más influyentes en el régimen de Nicolás Maduro durante más de una década. Su nombre ha estado asociado al poder en Venezuela desde los inicios del chavismo, y su captura junto a Maduro representa un cambio significativo en la política venezolana. Conocida como la “primera combatiente de la patria”, Flores desempeñó un papel crucial en las decisiones del gobierno chavista, aunque su influencia se desarrolló lejos de los reflectores.
Nacida en 1956 en el estado de Cojedes, Flores se unió al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) junto a Nicolás Maduro, lo que marcó el inicio de su vinculación con el chavismo hace más de tres décadas. Su lealtad a Hugo Chávez se evidenció en 1992, cuando formó parte del equipo legal que defendió al entonces teniente coronel tras un fallido golpe de Estado. Este proceso culminó en el indulto otorgado por Rafael Caldera en 1994, lo que facilitó el ascenso político de Chávez.
Durante sus visitas a Chávez en prisión, Flores conoció a Maduro, con quien compartió tanto su vida personal como política. Aunque nunca se casaron ni tuvieron hijos en común, integró a su familia a los hijos de su primer matrimonio y al hijo de Maduro. Flores se graduó como abogada en la Universidad Santa María de Caracas y fue una de las fundadoras del Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos en 1993, consolidando su militancia en el chavismo.
En el ámbito político, fue elegida diputada a la Asamblea Nacional en el año 2000 y se convirtió en la primera mujer en presidir el Parlamento en 2006, cargo que ocupó hasta 2011. Su gestión estuvo marcada por controversias, incluyendo la prohibición del acceso de la prensa al hemiciclo y acusaciones de nepotismo.
En 2012, fue nombrada procuradora general de la República por Hugo Chávez. Tras la muerte de Chávez y la proclamación de Maduro como presidente en 2013, Flores asumió el rol de primera dama, un título que el chavismo redefinió como “primera combatiente de la República Bolivariana de Venezuela”. A pesar de la muerte de Chávez, su influencia política se mantuvo y se reforzó, siendo elegida nuevamente diputada en 2015 y formando parte de la Asamblea Nacional Constituyente en 2017.
Flores también ha enfrentado acusaciones de narcotráfico. En 2015, dos de sus sobrinos fueron arrestados en Haití por agentes encubiertos de la DEA y condenados en 2017 por intentar introducir 800 kilos de cocaína en Estados Unidos. En 2018, el gobierno estadounidense impuso sanciones económicas contra ella y otros altos funcionarios del régimen, como parte de la presión internacional sobre el gobierno de Maduro.
La captura de Cilia Flores junto a Nicolás Maduro marca el fin de una de las figuras más poderosas y controvertidas del chavismo, que ha dominado la política venezolana durante más de dos décadas. Su influencia en las decisiones políticas, judiciales y partidistas del régimen ha sido significativa, y su arresto podría tener repercusiones en el futuro del chavismo en Venezuela.

