El Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China ha autorizado la construcción de un cable submarino de 870 kilómetros que conectará el país asiático con la costa de Valparaíso, Chile. Esta decisión, formalizada mediante la resolución N° 14 el 29 de enero de 2026, forma parte del Proyecto de Cable Submarino Internacional China-Chile, alineado con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de Beijing.
El proyecto, que se desarrollará en el Tramo S1, comenzará en la provincia de Guangdong y se conectará con la estación de amarre de Shantou, uno de los tres puntos de enlace internacional aprobados por el gobierno chino. Desde Shantou, el cable se extenderá a través del Mar de China Meridional y el Océano Pacífico hasta llegar a Chile. La resolución del ministerio indica que, tras implementar las medidas de protección ambiental propuestas, el proyecto cumple con las normativas nacionales sobre protección ecológica y ambiental marina.
La construcción del cable submarino se llevará a cabo utilizando buques cableros y Vehículos Operados Remotamente (ROV), y se dividirá en tres fases: el despeje del lecho marino, la apertura de zanjas de entre 2 y 3 metros mediante arados submarinos, y el posterior enterramiento del cable acorazado. Sin embargo, el documento no especifica las empresas involucradas ni el cronograma de las obras.
Dada la sensibilidad ecológica de la ruta, las autoridades chinas han impuesto estrictas exigencias. El diseño del cable evita la Reserva Natural Nacional del Delfín Blanco Chino (Sousa chinensis) en el estuario del río Perla, y se han establecido ventanas de trabajo para no interferir con los períodos de apareamiento y migración de especies marinas. Además, se implementará un monitoreo acústico permanente y se detendrán las obras si se avistan ejemplares de fauna marina. También se han definido perímetros de protección en ecosistemas de arrecifes profundos y praderas marinas cercanas a las islas Pratas (Dongsha).
En un contexto relacionado, el 21 de octubre de 2025, China Mobile Communications Group Co., Ltd. lanzó su filial CMI Chile SpA en Santiago, con el objetivo de posicionar a Chile como un nodo central en la red de poder computacional entre China y América Latina. Sin embargo, el 27 de enero de 2026, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile otorgó una concesión por 30 años que fue anulada 48 horas después debido a un “error de tipeo”, coincidiendo con la aprobación del cable submarino por parte de las autoridades chinas.
Este avance en la infraestructura de telecomunicaciones ha generado tensiones con Estados Unidos, que considera que la conexión exclusiva a Shantou podría permitir un mayor control del gobierno chino sobre los datos que transiten por esta nueva infraestructura.

