
Un nuevo proyecto de cable submarino entre Chile y China ha generado tensiones diplomáticas con Estados Unidos, que ha impuesto sanciones a funcionarios chilenos.
El proyecto, denominado Chile-China Express (CCE), busca establecer una conexión de telecomunicaciones entre Concón, en la región de Valparaíso, y Hong Kong, atravesando el océano Pacífico. La iniciativa ha suscitado controversia, especialmente tras el anuncio de sanciones por parte de Estados Unidos, que incluyeron la revocación de visas a tres funcionarios del gobierno chileno, entre ellos el ministro de Transporte y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz.
Según información publicada por Diario Financiero, el consorcio detrás del cable submarino está compuesto por las principales empresas de telecomunicaciones de China: China Mobile, China Unicom y China Telecom, todas de propiedad estatal. China Mobile, la mayor empresa de telecomunicaciones del mundo, lidera el proyecto y tiene su sede en Hong Kong, donde cuenta con aproximadamente mil millones de usuarios móviles. Por su parte, China Unicom, con sede en Beijing, tiene alrededor de 450 millones de usuarios y reportó ganancias de 4.5 mil millones de dólares en septiembre del año pasado. Además, HMN Tech, otra compañía china, se encargaría del despliegue del cable de fibra óptica en el mar.
El tendido del cable, que se encuentra en fase de evaluación, contempla una extensión de 19,873 kilómetros y la instalación de 266 repetidores en aguas internacionales, así como 16 en la Zona Económica Exclusiva de Chile. Este proyecto no solo tiene implicaciones tecnológicas, sino que también plantea desafíos geopolíticos en la relación entre Chile, Estados Unidos y China, en un contexto de creciente competencia entre estas potencias en el ámbito de las telecomunicaciones.