La disminución del aporte hidráulico en la generación eléctrica de Chile ha reavivado el debate sobre la seguridad y costos del Sistema Eléctrico Nacional, en un contexto de sequías y creciente dependencia de la generación térmica.
Jorge Hurtado, experto en el mercado eléctrico chileno y consultor senior en AFRY Consultores, ha señalado que la reducción de la disponibilidad hídrica no solo incrementa los costos marginales y la dependencia de combustibles importados, sino que también revela vulnerabilidades estructurales en el sistema, especialmente durante el invierno, cuando se presentan menores aportes de energía hidráulica y solar. Hurtado enfatiza que los sistemas de almacenamiento de energía, conocidos como BESS, juegan un papel crucial para mitigar esta dependencia térmica y mejorar la flexibilidad operativa del sistema. Sin embargo, advierte que su contribución debe ser complementaria a la hidroelectricidad y al desarrollo de nuevas energías renovables.
El actual escenario hidrológico muestra una tendencia a la baja en la generación hidráulica, con cifras que indican que en 2024 la producción alcanzó los 27.1 TWh, mientras que en 2025 se redujo a 20.6 TWh, lo que representa una disminución de 6.5 TWh. En años de sequía extrema, como en 2021, la generación hidráulica cayó a 16.5 TWh, lo que llevó a la implementación de un decreto de racionamiento. Según los datos, para diciembre de 2025, la probabilidad de que el Sistema Eléctrico Nacional experimente un año más húmedo se sitúa en un 94%, lo que anticipa un futuro de estrechez para el sistema.
Hurtado destaca que los sistemas BESS tienen un potencial significativo para reducir la dependencia de la generación térmica, similar al rol que desempeñan las centrales hidráulicas de embalse. Sin embargo, aclara que los BESS no generan energía, sino que desplazan temporalmente el recurso disponible, lo que implica que es necesario avanzar en el desarrollo de tecnologías que disminuyan la dependencia térmica, como la solar, eólica y biomasa, además de mejorar la infraestructura de transmisión.
La operación del sistema en condiciones de baja participación hidráulica presenta desafíos significativos, ya que obliga a un mayor uso de generación térmica, exponiendo al sistema a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles. Hurtado subraya que, aunque los sistemas de almacenamiento pueden ayudar a mitigar esta dependencia, el desafío es estructural y requiere un enfoque integral que incluya políticas que fomenten la participación de los BESS en los mercados de seguridad y servicios complementarios, así como la expansión coordinada de infraestructura renovable y el fortalecimiento de la red de transmisión.
En este contexto, el costo de oportunidad de los sistemas de almacenamiento se vuelve relevante, ya que su valor sistémico aumenta en escenarios de menor disponibilidad hídrica, reflejando su papel estratégico en la seguridad y flexibilidad del sistema. La complejidad de la gestión de cuencas y la heterogeneidad de la tecnología hidráulica también son factores que complican la transición hacia un sistema más resiliente y sostenible.

