
Los incendios forestales que comenzaron hace más de una semana en la región del Bío Bío han devastado la histórica Aldea de Chaimávida, un emblemático espacio de Aldeas Infantiles SOS Chile que albergó a cientos de niños y jóvenes desde su fundación en 1972.
La noticia fue confirmada por la propia organización, que destacó la importancia de esta aldea como un pionero en el modelo de atención a la infancia en el país. En un comunicado, Aldeas Infantiles SOS Chile recordó que Chaimávida fue uno de los primeros esfuerzos en Chile por reemplazar el tradicional modelo de orfanato por un enfoque más centrado en el hogar familiar, el afecto y el desarrollo integral de los menores.
“Fundada en 1972, la Aldea de Chaimávida fue una obra social pionera en Chile, al representar uno de los primeros esfuerzos por superar el modelo tradicional de orfanato, basado en grandes instituciones despersonalizadas”, señalaron. La aldea no solo ofrecía un espacio residencial, sino que se convirtió en un verdadero hogar donde se celebraban cumpleaños, navidades y fiestas patrias, además de proporcionar acceso a educación de calidad y espacios recreativos, como piscinas. Estos logros fueron posibles gracias al apoyo de donantes y a los recursos de la casa matriz de Aldeas Infantiles SOS en Austria.
Raúl Céspedes, el último director de la Aldea de Chaimávida, expresó su tristeza por la pérdida, afirmando que “cientos de niños y jóvenes encontraron allí una familia y un sentido para sus vidas. Hoy se cierra este mundo de amor, pero no se entierra. Sus semillas han sido sembradas en los corazones de cientos de egresados, que hoy han manifestado su dolor y tristeza”. Además, Céspedes destacó la alegría de haber contribuido a la vida de muchos menores y de haber perpetuado el amor de los padrinos y madrinas en el cuidado de sus ahijados.
Desde 2017, Aldeas Infantiles SOS Chile había trasladado su programa residencial a viviendas en Concepción, con planes de remodelar la infraestructura de Chaimávida para convertirla en un centro de capacitación para colaboradores y un espacio recreativo para menores vinculados a la organización. En el momento del incendio, la aldea no albergaba a ningún menor, lo que evitó una tragedia mayor.
La destrucción de la Aldea de Chaimávida representa una pérdida significativa para la comunidad y para la historia de la atención a la infancia en Chile, dejando un legado de amor y cuidado que perdurará en la memoria de quienes allí crecieron.