El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, ha decidido clasificar al supuesto Cartel de los Soles como una organización terrorista extranjera, vinculando esta medida directamente con el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Esta decisión fue anunciada el 16 de noviembre, en un contexto de creciente despliegue militar estadounidense en el Caribe, lo que ha intensificado las tensiones entre ambos países.
La respuesta de Venezuela no se hizo esperar. El lunes, el gobierno venezolano calificó la designación de “ridícula patraña”. A través de un comunicado oficial, la cancillería venezolana expresó su rechazo categórico a la medida, afirmando que se trata de una “infame y vil mentira para justificar una intervención ilegítima e ilegal contra Venezuela”.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, defendió la designación, argumentando que el Cartel de los Soles es dirigido por Maduro y otros altos funcionarios que han corrompido diversas instituciones del país, incluyendo el ejército y el poder judicial. Rubio afirmó que “el Cartel de los Soles, junto con otras organizaciones terroristas designadas, son responsables de la violencia terrorista en todo nuestro hemisferio, así como del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa”.
En medio de estas tensiones, el fin de semana, seis aerolíneas decidieron cancelar sus vuelos hacia Venezuela. Esta decisión se tomó tras una advertencia de Estados Unidos a la aviación civil sobre un “aumento de la actividad militar” en la región, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad de las operaciones aéreas en el país sudamericano.
La situación entre Estados Unidos y Venezuela continúa siendo tensa, con implicaciones significativas para la política internacional y la seguridad en la región.

