
El carfentanilo, un opioide sintético extremadamente potente, está causando un alarmante aumento en las muertes por sobredosis en Estados Unidos, con 413 fallecimientos reportados en 2024, casi el triple que el año anterior.
Este compuesto químico, que es 100 veces más potente que el fentanilo y 10,000 veces más que la morfina, ha comenzado a ser utilizado por adictos a las drogas, lo que ha llevado a un incremento en su consumo y a un aumento en las incautaciones por parte de las autoridades. La Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) reportó que en 2025 se identificaron 1,400 incautaciones de carfentanilo, una cifra casi diez veces mayor que la de 2023. Este resurgimiento se atribuye a que “los traficantes en México podrían estar experimentando con la producción de carfentanilo por sí mismos” para mejorar su versión del fentanilo, según un informe de la agencia AP.
El carfentanilo, que se utiliza legalmente en dosis controladas para tranquilizar a grandes animales como elefantes, es tan letal que una cantidad menor al tamaño de una semilla de amapola puede resultar fatal. Frank Tarentino, jefe de operaciones de la DEA, advirtió que “esto representa una situación sumamente alarmante para las personas con dependencia a las drogas que buscan opioides en la calle hoy en día”.
A pesar de que el fentanilo ha sido responsable de un gran número de muertes por sobredosis, el aumento en la disponibilidad de naloxona, un medicamento que puede revertir sobredosis, ha contribuido a una disminución en las muertes relacionadas con este opioide. Sin embargo, los expertos señalan que la naloxona puede no ser efectiva en casos de sobredosis por carfentanilo, lo que agrava la crisis. Michael King Jr., fundador de la Fundación para la Concientización sobre los Opioides, enfatizó que “si el mundo piensa que tuvimos un problema con el fentanilo, eso es insignificante comparado con lo que vamos a enfrentar con el carfentanilo”.
El carfentanilo irrumpió en el mercado estadounidense hace aproximadamente una década, pero su uso disminuyó tras la prohibición de su producción en China. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente en los últimos años, lo que ha llevado a un aumento en las muertes y a una creciente preocupación entre las autoridades y expertos en salud pública.