Brinks presentó una querella por el robo de más de $11 mil millones en Rancagua, implicando a extrabajadores y una banda criminal en el atraco.
La empresa de valores Brinks ha presentado una querella relacionada con un robo millonario que tuvo lugar en su sucursal de Rancagua, en la región de O’Higgins, el pasado viernes 16 de agosto. La acción legal fue interpuesta por la abogada Daniela Bustos, quien representa a la compañía. En este documento, Brinks ha revelado el monto exacto que fue sustraído durante el atraco, el cual se llevó a cabo con la supuesta colaboración de algunos empleados de la sucursal.
Inicialmente, la Fiscalía había estimado que un grupo de entre 25 y 30 delincuentes había logrado robar más de 12 mil millones de pesos. Sin embargo, Brinks, tras realizar un análisis detallado, ha determinado que el total sustraído asciende a 11.465.818.468 pesos. La querella incluye acusaciones de robo con violencia o intimidación, apropiación indebida de bienes ajenos, así como asociación ilícita criminal. Para aquellos extrabajadores de la sucursal que se vieron involucrados en el robo, se añade el cargo de revelación de secretos comerciales.
La empresa ha señalado que dos extrabajadores, identificados como Ximena Fuentes Núñez, quien se desempeñaba como cajera, y Óscar Orellana Orellana, guardia de seguridad, tuvieron un papel activo en la ejecución del robo. Brinks ha indicado que “el concierto de los señores Fuentes y Orellana con la organización criminal se ve refrendado por una serie de antecedentes”, entre los cuales se destaca una fotografía tomada durante una reunión de la banda delictual el 14 de agosto, dos días antes del atraco.
La querella detalla el robo en tres actos distintos. El primer acto ocurrió alrededor de las 12:30 horas del 16 de agosto, cuando Ximena Fuentes salió a fumar junto a otras operadoras y la supervisora de operaciones. En ese momento, un grupo de siete individuos, con el rostro cubierto y armados, irrumpió en el lugar. Uno de ellos portaba un fusil AK-47 y amenazó a las trabajadoras presentes. Cuatro de estos individuos han sido identificados como José Guzmán Cid, Francisco Gumera Contreras, Luis Cartagena Astorga y Matías Vargas Bueno. Este último, junto a otros dos sujetos no identificados, fue responsable de intimidar y vigilar a las cuatro trabajadoras de Brinks.
El rol del guardia de seguridad, Óscar Orellana, fue crucial, ya que, según la querella, “facilitando una vez más la acción de los antisociales, procedió a la apertura de cuatro puertas a través de la botonera que se encontraba en su puesto de trabajo”. Esto permitió que los delincuentes accedieran a la “sala de proceso”, donde pudieron llenar carros con cajas que contenían remesas de dinero.
El segundo acto del robo involucró a un grupo de ocho sujetos, identificados como Luis Candia Abrigo, Claudio Figueroa Padilla, Jaime Beltrán Campos, Patricio Alvarado Malpu, Pablo Herrera Urrutia, Juan Ramírez Cruz, Raúl Peñaloza Cáceres y Mauricio Carreño Muñoz. Este grupo, utilizando tres vehículos, cortó los cercos eléctricos de seguridad y logró ingresar a la sucursal de Brinks. Esto desencadenó una persecución policial que se extendió desde Avenida Río Loco hacia Camino La Estrella, en el sector de San Ramón. Durante esta persecución, los imputados cambiaron de vehículo y se produjo un intercambio de disparos con las fuerzas del orden.
El tercer acto del robo fue llevado a cabo por un grupo adicional de individuos, que incluía a Manuel Gómez Riquelme, Alexis Narbona Gómez, Eduardo Rivera Vielma, Esteban Espinoza Espina, entre otros no identificados. Este grupo tenía la tarea de proporcionar cobertura a los ejecutores del plan criminal, realizando disparos y maniobras distractivas para desviar la atención.
En su querella, Brinks ha solicitado la realización de diversas diligencias, que incluyen la revisión de productos bancarios o deudas de los imputados, así como información que el Servicio de Impuestos Internos (SII) pueda tener sobre ellos. También se ha solicitado que se despache una instrucción particular al Departamento de Extranjería y Policía Internacional de la Policía de Investigaciones (PDI) para conocer las posibles entradas y salidas del país de los implicados en el robo.

