Los bonos soberanos Globales y Bonares, con un precio promedio cercano a USD 73, han alcanzado su cotización más alta desde su salida al mercado. Esta tendencia se correlaciona con el descenso del riesgo país, que ahora se encuentra por debajo de los 600 puntos básicos por primera vez desde agosto de 2018. El renovado interés de los inversores ha disparado los precios de estos activos a niveles récord, lo que sustenta una economía en franca recuperación. Este referente financiero, elaborado por el banco estadounidense JP Morgan, mostró una caída este lunes a 571 desde las 609 unidades al cierre de los mercados el viernes pasado, según informó Reuters. Este es el nivel más bajo para el país desde 2018.
El equilibrio fiscal constante y la inflación descendente, junto con la instrumentación de una dura política ortodoxa por parte del Gobierno libertario de Javier Milei, han permitido a Argentina aguardar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el préstamo de 44.000 millones de dólares acordado en 2018, lo que podría facilitar la llegada de fondos frescos. Los agentes bursátiles observan la capacidad de pago de Argentina ante los vencimientos de capital e intereses, con la convicción de que la administración defenderá el superávit de las cuentas públicas.
En diciembre, el Tesoro nacional dispuso de medidas para aprovechar la liquidez en pesos y pasar parte de sus depósitos a divisas, totalizando 5.698 millones de dólares, lo que muestra la solvencia de las arcas públicas para honrar la deuda. Según consultoras, esta cifra será suficiente para afrontar los pagos del primer mes del año, permitiendo ya tener cubierta la mayor parte de los vencimientos previstos para el 9 de julio.
Otro dato relevante proviene del Ministerio de Economía, que el jueves reportó que la recaudación de impuestos aumentó un 205,6% en 2024 respecto al año anterior, superando en unos 80 puntos la inflación, después de registrar un alza interanual del 119,8% en diciembre pasado. Además, como consecuencia de la operación REPO con bancos internacionales, las reservas brutas del Banco Central crecieron en 1.250 millones de dólares, alcanzando un total de 32.774 millones, quedando muy cerca del máximo alcanzado durante la gestión de Milei, que fue de 32.886 millones el 20 de diciembre.
La entidad monetaria absorbió 230 millones de dólares en su intervención en la plaza mayorista, destacando que solo hubo tres ruedas operativas debido al receso del martes y miércoles por las fiestas de fin de año. Tras las excepcionales ganancias de las acciones argentinas, el inicio de 2025 augura una tónica sostenida en las valuaciones, reflejando la confianza inversora en el futuro económico de Argentina. La demanda se mantiene firme, sustentada en fundamentos propios, dado que en las últimas semanas no se observó un impulso significativo en Wall Street, lo que incluso evitó la toma de ganancias frente a eventuales presiones externas.
Un informe de la consultora Suramericana Visión, un think tank del ex ministro Martín Guzmán, hizo hincapié en la situación de la deuda, concluyendo que “aún sin acceso al crédito internacional, se tiene que hacer frente a la deuda en moneda extranjera”. Se estima que vencen casi 25.000 millones de dólares entre el Estado Nacional, el BCRA, provincias y empresas. Si bien provendrían nuevos créditos de firmas, estos alcanzarían para cubrir todo. En un escenario de recuperación de la actividad, se prevé una apreciación cambiaria, donde el déficit de la cuenta corriente podría incrementarse en lugar de atenuarse. Así, el cepo cambiario se presenta como un desafío complejo para el financiamiento externo del sector público, así como para reproducir la bonanza cambiaria en 2024.

