Juzgado de Familia en Osorno reconoce la pluriparentalidad, inscribiendo a madre, padre biológico y padre de crianza en el certificado de nacimiento de un menor.
El Juzgado de Familia de Osorno, ubicado en la región de Los Lagos, ha emitido una resolución que permite la inscripción en el certificado de nacimiento de un menor de tres figuras parentales: la madre, el padre biológico y el padre de crianza. Esta decisión se tomó tras la aceptación de una demanda de reclamación de filiación paterna. El tribunal, al considerar el caso, llevó a cabo una entrevista con el niño, en la que se escucharon sus deseos y perspectivas sobre su situación familiar.
La magistrada Verónica Vymazal Bascopé, quien está a cargo del caso, explicó que “esta causa se trata de un niño nacido en una relación de pareja, reconocido legalmente por padre y madre”. A lo largo de su vida, un tercer hombre se percató de que era el padre biológico del niño y presentó una demanda para impugnar la paternidad del padre legal de crianza, buscando que se le reconociera como el padre biológico y legal, y que su nombre fuera inscrito en el certificado de nacimiento.
Durante el proceso, la magistrada mantuvo una conversación con el menor, quien describió su vida familiar y manifestó que tenía dos padres: uno que identificaba como el de crianza y otro como su padre biológico. El niño expresó que mantenía una relación con ambos, que ambos contribuían a su vida y que deseaba que en su “hoja de vida” o certificado de nacimiento se reconociera a los dos como sus padres.
La magistrada Vymazal Bascopé subrayó que “el interés superior (del niño) se satisface con el reconocimiento legal de pluriparentalidad”, lo que implica que en su registro de nacimiento se reconozca al demandante (el padre legal) como su padre, junto con el padre de crianza. Este reconocimiento, según la magistrada, es fundamental para asegurar el desarrollo integral del niño y mantener sus vínculos familiares.
El fallo del Juzgado de Familia también señala que “en Chile hasta hace algunos años prevalecía la identidad biológica por sobre cualquier otro vínculo”, pero esta perspectiva ha ido cambiando en los últimos años. Se ha comenzado a reconocer que la identidad de una persona se forma a partir de diversos elementos, que incluyen sus experiencias de niñez, sus vínculos familiares y los aspectos de crianza.
En este contexto, ha emergido el concepto de “sociafectividad”, que se refiere a los vínculos significativos que no son necesariamente biológicos, pero que resultan de la voluntad de asumir funciones y responsabilidades parentales. Este concepto genera una realidad psicológica y afectiva que establece una relación de paternidad y filiación entre personas que no tienen vínculos biológicos.

