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Guterres alerta sobre un mundo insostenible y los tres males que nos amenazan

Guterres destaca la urgencia de enfrentar los tres males que amenazan nuestro mundo.
Guterres destaca la urgencia de enfrentar los tres males que amenazan nuestro mundo.

António Guterres advierte sobre la insostenibilidad del mundo actual, destacando la impunidad, desigualdad e incertidumbre como los principales males que enfrentamos.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, realizó una declaración contundente este martes durante la apertura de la semana de Alto Nivel de la ONU, afirmando que “el estado de nuestro mundo es insostenible” y que “no podemos seguir así”. En su discurso, Guterres identificó tres problemas principales que afectan a la comunidad global: la impunidad, la desigualdad y la incertidumbre, esta última provocada por el cambio climático y el desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial.

En su intervención, Guterres abordó los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo, tanto aquellos que surgen de conflictos bélicos y divisiones geopolíticas, como las disparidades sociales y tecnológicas. Aunque expresó que “los retos a los que nos enfrentamos no son irresolubles”, su análisis de la situación global fue pesimista.

En relación a la impunidad, Guterres lamentó que un número creciente de naciones se sienta con la libertad de violar la carta de la ONU y las leyes internacionales humanitarias. “Invadir otro país, devastar sociedades enteras o ignorar olímpicamente el bienestar de su propia población” son acciones que, según él, se están normalizando. El secretario general hizo hincapié en que esta actitud se manifiesta en diversas regiones, incluyendo Oriente Medio, Europa y el Cuerno de África. En particular, se refirió a la situación en Gaza, donde el conflicto ha dejado un saldo devastador de 41.300 muertos palestinos en casi un año de hostilidades. Guterres planteó una inquietante pregunta sobre el futuro de un Estado que incluye a un gran número de palestinos sin derechos ni dignidad, sugiriendo que “nada puede justificar el castigo colectivo en Gaza”.

Guterres también reflexionó sobre la falta de límites claros en el contexto actual, señalando que, a diferencia de la Guerra Fría, “uno siente que no existen hoy, ni tampoco tenemos un mundo unipolar”. Describió el panorama global como un “purgatorio” donde cada vez más países actúan sin rendir cuentas, llenando los vacíos dejados por la división geopolítica.

En cuanto a la desigualdad, el secretario general subrayó que este fenómeno no es meramente técnico o burocrático, sino que está profundamente arraigado en cuestiones de poder histórico. Guterres destacó que, de los 75 países más pobres del mundo, dos tercios se encuentran en una situación peor que hace cinco años, mientras que los cinco hombres más ricos del planeta han duplicado sus fortunas en el mismo periodo. Resaltó que el 1% de la población mundial posee el 43% de los activos financieros, y criticó que muchos gobiernos opten por ofrecer beneficios fiscales a grandes corporaciones y a los más ricos, en detrimento de inversiones en áreas esenciales como la salud, la educación y la protección social.

El secretario general advirtió que “los que tienen poder político y económico, y los que creen tenerlo, son siempre reacios al cambio”. Sin embargo, les recordó que “si no hay reformas, la fragmentación es inevitable, y las instituciones globales perderán legitimidad, credibilidad y eficacia”.

Respecto a las incertidumbres, Guterres afirmó que el mundo está comenzando a aceptar que un futuro sin combustibles fósiles es posible, aunque la transición hacia este objetivo no es segura. Criticó que en muchos países, las compañías petroleras están acumulando enormes ganancias gracias a subsidios, mientras que la población enfrenta las consecuencias de la crisis climática.

En lo que respecta a la inteligencia artificial, Guterres reconoció que esta tecnología transformará todos los aspectos de la vida moderna, pero planteó interrogantes sobre su dirección futura: “¿Hacia más libertad o hacia más conflicto? ¿Hacia un mundo más sostenible, o una mayor desigualdad? ¿A estar mejor informados, o a ser manipulados con más facilidad?”. Además, advirtió sobre el poder desmesurado que han acumulado unas pocas empresas en el ámbito de la inteligencia artificial, subrayando que solo un control global puede prevenir lo que él denominó “la Gran Fractura”.

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