La importación masiva de cerezas chilenas en Argentina ha generado una crisis entre los productores locales, quienes enfrentan una fuerte competencia debido a la entrada de este producto al mercado trasandino.
Desde diciembre, las cerezas chilenas han comenzado a ingresar a granel a Argentina, lo que ha impactado negativamente en los precios de las cerezas producidas localmente. Aníbal Caminiti, gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), expresó que “con esas condiciones, y al mermar los precios, nos va dejando fuera de competencia”.
Caminiti también advirtió que se espera que en enero y febrero de este año la importación de cerezas chilenas se triplique en comparación con la media de los últimos cinco años. “No solo se cayeron los precios, sino que directamente costó ubicar la fruta”, añadió, reflejando la preocupación de los productores argentinos.
Argentina produce aproximadamente 14.000 toneladas de cerezas anualmente, de las cuales el 50% se destina al mercado interno. Sin embargo, la producción chilena es significativamente mayor, alcanzando las 625.000 toneladas al año, lo que pone a los productores argentinos en una situación complicada.
Caminiti destacó que “mucha cereza chilena entra a granel. Eso baja los precios, pero además los chilenos tienen un costo de producción más competitivo”. Aunque el ingreso de cerezas chilenas podría beneficiar a los consumidores argentinos al ofrecer precios más accesibles, los productores locales se ven en desventaja.
El gerente de CAPCI también mencionó que los productores argentinos están considerando ajustar algunas variables de sus estructuras de costos para poder competir, aunque algunas de estas modificaciones dependen de decisiones de los gobiernos provinciales y del gobierno nacional.

