Este viernes se ha confirmado el fallecimiento de Álvaro Peña-Rojas, reconocido como el “primer punk” de Chile, a los 82 años en Constanza, Alemania, donde residía desde 1979.
Nacido en Valparaíso en 1943, Peña-Rojas fue un músico que se destacó por su enfoque iconoclasta y su rechazo a los circuitos comerciales, lo que le permitió forjar una carrera de culto que abarcó desde las orquestas de mambo hasta la vanguardia musical europea. Su trayectoria se vio marcada por su exilio tras el Golpe de Estado en 1973, momento en el que se trasladó a Londres. Allí, vivió en una casa okupa y se unió a The 101ers, una banda que contaba entre sus miembros a un joven Joe Strummer, quien más tarde se convertiría en el líder de The Clash.
Las composiciones de Peña-Rojas, bajo el seudónimo de ‘The Chilean with the Singing Nose’, se caracterizaban por su minimalismo, poesía, sarcasmo y un humor sutil. Su obra ha sido objeto de varios documentales que intentaron desentrañar su enigmática carrera, destacando títulos como “Full Dedication Álvaro” (2008), “Pank” (2010) y “Mire pare escuche” (2014).
Desde la década de 1970, Peña-Rojas adoptó un estilo de vida vegetariano tras conocer al maestro de bhakti yoga hindú, Srila Prabhupada. Además, se mantuvo alejado de las drogas, el alcohol y el tabaco, y fue un ferviente defensor de los derechos de los animales, apoyando diversas campañas en su favor. Su legado musical y su influencia en la escena punk chilena perduran, dejando una huella imborrable en la cultura musical del país.

