Los residentes de Algarrobo expresan su descontento por la reciente apertura de un centro comercial de origen chino, que consideran no representa el patrimonio de la ciudad. Este nuevo mall ha reemplazado al emblemático restaurante “El Hoyo”, que operó durante 65 años y era un punto de referencia para turistas y locales hasta su cierre en 2020, tras la venta del establecimiento por parte de la familia Aguirrebeña.
La llegada del mall ha generado una ola de críticas entre los vecinos, quienes argumentan que su diseño y presencia atentan contra la identidad cultural de Algarrobo. Un lugareño, que prefirió permanecer en el anonimato, compartió una fotografía del nuevo local para ilustrar su descontento, señalando que la estructura no se integra con el entorno arquitectónico de la ciudad. Algunos ciudadanos han cuestionado a la Municipalidad de Algarrobo y a la Dirección de Obras Municipales (DOM) por permitir la instalación del centro comercial sin una adecuada fiscalización. Un vecino, George De la Tierra, comentó: “El mall chino debería tener una fachada acorde a la línea de casas, entonando con el marco estructural que exige la municipalidad”.
Fernanda Vidal, concejala municipal, respondió a las críticas y aseguró que se está trabajando en una ordenanza para la conservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad. “Lo que sí hemos conversado y está pendiente es generar una ordenanza de fachada y de conservación del patrimonio, para poner en valor las casas patrimoniales”, afirmó. Vidal también sugirió que la falta de información previa podría haber contribuido a la sorpresa y descontento de los vecinos respecto a la instalación del mall, ya que no existe un requisito legal que impida su apertura.
La controversia se intensifica ante la preocupación de que el nuevo centro comercial pueda afectar negativamente a los negocios locales, generando competencia desleal. Además, los residentes han señalado que la fachada azul del mall no se integra con el estilo arquitectónico del área, creando una “incomodidad visual”. La situación sigue siendo objeto de debate entre los habitantes de Algarrobo, quienes buscan preservar la identidad de su ciudad frente a los cambios comerciales.

