A pesar de una leve disminución en comparación con el año anterior, los accidentes laborales en Chile siguen siendo motivo de preocupación. En 2025, se registraron cerca de 200 mil accidentes laborales y de trayecto, una cifra que, aunque muestra una ligera baja, se mantiene en niveles significativos, lo que indica que el desafío en materia de seguridad laboral aún no se ha resuelto.
Este dato no solo resalta la magnitud del problema, sino que también abre un debate más profundo sobre la efectividad de las medidas de prevención, que no están avanzando al mismo ritmo que las transformaciones en el mundo laboral. Los entornos operativos se vuelven cada vez más exigentes y dinámicos, lo que incrementa la exposición a riesgos. Sectores como la minería, la construcción, el transporte y la logística son los que concentran la mayor parte de estos incidentes, donde la toma de decisiones rápidas y precisas es crucial.
La preparación de los trabajadores se convierte en un factor crítico, especialmente en situaciones que no siempre pueden ser anticipadas teóricamente. Históricamente, la capacitación en seguridad laboral se ha centrado en contenidos teóricos, normativas y protocolos estandarizados. Sin embargo, este enfoque ha comenzado a mostrar limitaciones frente a escenarios reales, donde la capacidad de reacción inmediata puede ser determinante para evitar incidentes o enfrentar consecuencias graves. “La teoría por sí sola no siempre es suficiente. En situaciones críticas, lo que marca la diferencia es haber practicado en condiciones que replican lo que ocurre en terreno”, señala Juan Reyes, CEO y cofundador de Yoy Simulators.
En este contexto, nuevas herramientas están ganando protagonismo para fortalecer la preparación práctica de los trabajadores. Tecnologías como la realidad virtual permiten simular escenarios de alto riesgo sin exponer físicamente a las personas, facilitando el entrenamiento en condiciones controladas pero altamente realistas. Este tipo de entrenamiento no solo permite repetir situaciones críticas, sino también evaluar el desempeño, detectar errores y ajustar procesos antes de enfrentarse a situaciones reales. Así, se abre la posibilidad de pasar de un modelo reactivo a uno proactivo en la prevención de accidentes.
Diversas industrias en Chile ya han comenzado a incorporar estas soluciones, especialmente en operaciones donde el margen de error es mínimo. Los primeros pilotos han mostrado reducciones en errores operativos durante las etapas iniciales de implementación, sugiriendo un impacto positivo en la preparación de los equipos. “El avance está en poder medir cómo responde una persona frente a un riesgo específico. Eso permite identificar brechas concretas y mejorar la preparación de manera mucho más precisa”, explica Sergio Silva, CIO de Yoy Simulators.
A nivel internacional, estudios han demostrado que los entrenamientos inmersivos pueden mejorar la confianza y la capacidad de respuesta de los trabajadores, al permitir una exposición más cercana a situaciones reales. Esta evidencia refuerza la idea de que la prevención no solo depende de normas y protocolos, sino también de cómo se entrenan las habilidades en contextos similares a los que enfrentarán en la práctica.
Con cerca de 200 mil accidentes laborales al año, el desafío en Chile no se limita a reducir las cifras, sino a transformar de manera estructural la forma en que se aborda la seguridad laboral. En este camino, la incorporación de nuevas tecnologías se posiciona como un elemento clave para cerrar brechas y avanzar hacia modelos de prevención más efectivos.

