El régimen iraní enfrenta un debilitamiento militar y la pérdida de aliados regionales, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible intervención estadounidense similar a la que ocurrió en Venezuela. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, afirmó que el país “no busca la guerra, pero está totalmente preparado” para defenderse, aunque también expresó la disposición de negociar con Estados Unidos en el futuro. Esta declaración se produce en un contexto de creciente represión de las protestas internas, que han dejado al menos 200 muertos, según informes.
Las manifestaciones en Irán comenzaron por motivos económicos, exacerbadas por sanciones internacionales y una gestión financiera deficiente, además de la corrupción. La caída del rial iraní el 28 de diciembre fue el catalizador que provocó las movilizaciones, que iniciaron en el bazar de Teherán y se extendieron a universidades y ciudades más empobrecidas. En este clima de descontento, el régimen iraní se encuentra en una situación precaria, especialmente tras la caída de aliados como el régimen de Bashar al-Assad en Siria y el debilitamiento de grupos como Hamás y Hezbolá, que han sido afectados por las acciones de Israel.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que si Irán continúa con la represión de las protestas, podría enfrentar una respuesta militar contundente. “Si empiezan a matar gente como lo han hecho en el pasado, creo que Estados Unidos les va a dar muy duro”, declaró Trump. Esta amenaza ha generado inquietud en el gobierno iraní, que teme que cualquier agitación interna pueda ser vista como un pretexto para una intervención militar estadounidense.
Vali Nasr, profesor de estudios sobre Oriente Medio en la Universidad Johns Hopkins, comentó que la postura de Trump implica que cualquier situación interna en Irán podría justificar un ataque. Aunque no se anticipa una operación militar similar a la de Nicolás Maduro en Venezuela, la posibilidad de una intervención estadounidense ha inquietado a las autoridades iraníes, que consideran que las protestas actuales carecen de la fuerza necesaria para provocar un cambio de régimen.
Por otro lado, la organización Human Rights Activists News Agency ha reportado al menos 544 muertes relacionadas con las protestas, mientras que Trump ha afirmado que Irán ha mostrado interés en negociar tras sus amenazas. En medio de esta crisis, también se han reportado problemas con la validez de pasaportes renovados en Irán, lo que ha generado confusión entre los ciudadanos.
La situación en Irán se desarrolla en un contexto de tensiones internacionales y cambios en la dinámica de poder en la región, lo que podría tener repercusiones significativas en el futuro cercano.

