Un asteroide denominado 2024 YR, detectado por primera vez a finales de 2024 por el sistema chileno ATLAS, ha suscitado inquietud entre las autoridades globales tras la reciente confirmación de un aumento en la probabilidad de colisión con la Tierra. Según los últimos datos proporcionados por la NASA, la probabilidad de impacto contra nuestro planeta en el año 2032 ha escalado hasta un alarmante 2,1%.
Aunque esta cifra puede parecer baja a simple vista, los expertos han señalado que es crucial tomar en cuenta que, si las probabilidades de no impacto fueran del 48% o del 97,9%, las posibilidades deben ser consideradas con seriedad. Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es la incertidumbre respecto al tamaño del asteroide. Se estima que 2024 YR tiene un diámetro que oscila entre 40 y 90 metros, lo que lo hace comparable en tamaño a la Torre de Pisa. Esta diferencia de tamaño es fundamental para evaluar su potencial destructivo.
Aunque el asteroide no representa una amenaza de extinción masiva, como el evento que llevó a la extinción de los dinosaurios, su impacto podría ocasionar una devastación considerable a nivel regional. Esto es similar a lo que ocurrió en el evento de Tunguska en 1908, que devastó aproximadamente 80 millones de árboles en Siberia.
El telescopio James Webb entra en acción
Los próximos meses serán cruciales para determinar la trayectoria real de 2024 YR y su potencial impacto. Entre los meses de marzo y mayo, el telescopio espacial James Webb llevará a cabo un análisis del calor emitido por el asteroide. Además, se ha confirmado que esta será la última oportunidad para estudiarlo antes de que desaparezca de la trayectoria visible hasta el año 2028.
Las observaciones realizadas por el telescopio Webb, cuyo tiempo de uso está estrictamente regulado para investigaciones planetarias, serán fundamentales para evaluar el riesgo real que representa el asteroide. Se ha informado que los datos obtenidos estarán disponibles públicamente una vez que sean procesados, lo que permitirá a la comunidad científica afinar los cálculos sobre su trayectoria, características y categorizar la real posibilidad de riesgo.

