Cargar el celular durante la noche es una práctica habitual, pero puede tener implicaciones para la salud de la batería del dispositivo. Aunque los avances tecnológicos han mejorado la gestión de la carga, los expertos advierten sobre ciertos riesgos asociados a esta costumbre.
Desde aproximadamente 2010, los fabricantes de teléfonos móviles han implementado sistemas de gestión de energía, conocidos como PMIC, que interrumpen la carga una vez que la batería alcanza el 100% o incluso antes, dependiendo del modelo. Esto ha reducido significativamente los problemas que antes se asociaban con dejar el dispositivo conectado durante la noche.
Sin embargo, especialistas en tecnología, como los citados por el medio Wired, sugieren que la mejor práctica para prolongar la vida útil de las baterías de iones de litio, que son las más comunes en smartphones y tabletas, es mantenerlas entre un 30% y un 80% de carga. Este rango ayuda a minimizar el estrés térmico y químico que puede afectar la durabilidad de la batería.
Los expertos recomiendan evitar la carga nocturna automática y, en su lugar, optar por cargas diurnas más controladas cuando sea posible. Aunque dejar el teléfono cargando durante la noche no es un problema grave en sí mismo, el entorno donde se realiza la carga puede influir en la salud de la batería. Colocar el dispositivo debajo de almohadas o mantas, o cerca de fuentes de calor, puede elevar su temperatura, lo que a largo plazo acelera el desgaste de la batería.
Además, cuando el teléfono alcanza el 100%, el sistema realiza pequeñas recargas para mantener ese nivel, lo que genera un leve estrés térmico constante. Para mitigar estos efectos, se aconseja activar las funciones de carga optimizada que ofrecen muchos dispositivos actuales. Estas herramientas permiten ralentizar o posponer la carga durante la noche, manteniendo el nivel de batería entre el 80% y el 90% por más tiempo, y completando la carga justo antes de que el usuario despierte.
Por último, si es posible, desconectar el dispositivo cuando alcanza entre el 90% y el 100% es una práctica recomendable, especialmente en modelos que tienden a calentarse con el tiempo. Estas recomendaciones son clave para asegurar un rendimiento óptimo y una mayor vida útil de las baterías de los dispositivos móviles.

