Rodrigo Rojas Vade, ex convencional constituyente, fue trasladado al Hospital San José de Melipilla tras 12 días de internación en el Hospital San Juan de Dios, donde su evolución médica ha sido considerada favorable. Sin embargo, durante su estancia, se reportaron conductas erráticas, incluyendo episodios de gritos y desregulación emocional, así como malos tratos hacia el personal de salud.
Según información publicada por el medio Emol, Rojas Vade realizó rayados en las paredes del hospital, utilizando figuras tipo mosaico y mensajes relacionados con energías espirituales. Este comportamiento se suma a los incidentes previos que rodearon su caso, ya que fue encontrado el 11 de marzo a un costado de la Ruta 78, maniatado y con lesiones en su cuerpo, donde también tenía inscripciones con mensajes políticos.
Inicialmente, la investigación consideró la posibilidad de un secuestro, pero a medida que avanzaron las indagaciones, surgió la hipótesis de un autoatentado. La Policía de Investigaciones (PDI) halló amarras plásticas en su domicilio que eran similares a las que tenía al momento de ser encontrado. Además, en su vehículo se encontró un plumón del mismo color que los mensajes escritos en su cuerpo, el cual no presentaba huellas dactilares de terceros.
Tras recuperar la conciencia, Rojas Vade fue interrogado por detectives sobre los hechos, pero afirmó no recordar lo sucedido. Su caso ha generado un amplio interés mediático y ha suscitado diversas reacciones en la opinión pública, en medio de un contexto de creciente atención hacia la salud mental y el bienestar de los ex convencionales tras el proceso constituyente en Chile.

