La madre de Narumi Kurosaki, Taeko Kurosaki, ofreció un desgarrador testimonio en el juicio contra Nicolás Zepeda, acusado de la desaparición de su hija.
Durante la tarde del lunes, el juez a cargo del caso decidió adelantar la declaración de Taeko, que estaba programada para el día siguiente. En su emotivo relato, la madre expresó el profundo dolor que ha causado la desaparición de Narumi, manifestando su deseo de venganza hacia Zepeda, a quien culpa de la posible muerte de su hija.
Taeko comenzó su declaración compartiendo su experiencia de haber intentado quitarse la vida en varias ocasiones, describiendo su existencia como miserable y llena de pánico. “Imaginen por un instante nuestro sufrimiento. De saber que uno de los miembros de nuestra familia ha desaparecido. Ha muerto en un país a miles de kilómetros de distancia en una circunstancia que no conocemos. Ni siquiera sabemos dónde se encuentra su cuerpo abandonado”, relató con voz entrecortada.
La madre continuó su testimonio, afirmando que el deseo de venganza crece dentro de mí, y acusó a Zepeda de seguir inventando mentiras mientras su familia sufre. “Ese hombre no solo rompió la vida de Narumi, sino que también destruyó nuestra familia”, agregó. Taeko también reveló que la angustia le ha costado su salud, perdiendo 17 kilos en dos meses debido al estrés y la tristeza.
En un momento particularmente impactante, Taeko confesó: “Es verdad, tengo ganas de matar a Zepeda”, aunque rápidamente matizó que tal acción no le traería satisfacción. “El arrepentimiento, la tristeza y el sufrimiento de Narumi son míos”, dijo, enfatizando su deseo de que Zepeda continúe sufriendo en su prisión.
El juicio ha atraído la atención mediática y pública, dado el impacto emocional que ha tenido en la familia de Narumi y la comunidad. La situación se complica aún más en un contexto donde el gobierno enfrenta críticas por el aumento de tarifas de transporte público, lo que ha llevado a manifestaciones en varias comunas.
Mientras tanto, el gobierno ha anunciado un incremento en los precios del combustible, lo que ha generado preocupación entre los transportistas y ha llevado a un llamado a cuidar el transporte público en medio de las protestas. En este contexto, el caso de Narumi Kurosaki sigue siendo un recordatorio del dolor que puede causar la violencia y la desaparición de personas.

