La tasa de desocupación en Argentina alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, marcando un aumento de 1,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior y de 0,9 puntos respecto al trimestre anterior. Este incremento pone fin a dos trimestres consecutivos de descenso y representa el nivel más alto de desempleo para un último trimestre desde 2020, cuando la tasa había llegado al 11% debido a los efectos de la pandemia de Covid-19.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el número total de personas desocupadas en el país se sitúa en 1.688.000, lo que implica un aumento de 231.000 en comparación con el año anterior y unas 200.000 más que en el trimestre previo. Este aumento refleja un estancamiento en la creación de empleo hacia el final del año. Las regiones más afectadas por el desempleo son el conurbano bonaerense, Mar del Plata, La Plata y Río Gallegos, donde las tasas de desocupación rondan el 9,5%.
El trabajo informal también ha experimentado un crecimiento, pasando del 42% al 43% en un año. Además, la subocupación se mantiene alta, afectando a aquellos que trabajan menos de 35 horas semanales pero desean laborar más. Este fenómeno, junto con el pluriempleo, ha llevado a que el 30% de los argentinos en edad de trabajar busquen empleo adicional debido a la insuficiencia de ingresos.
El deterioro del mercado laboral se ha traducido en un aumento de la morosidad en los créditos. En enero de 2026, la morosidad en fintechs y entidades no bancarias alcanzó aproximadamente el 25%, según diversas consultoras. EcoGo reportó una irregularidad del 23,9% en las carteras de crédito, mientras que la consultora 1816 la situó por encima del 27%. En un año, la proporción de créditos en situación regular cayó del 92,1% al 76,1%, y los préstamos considerados “irrecuperables” aumentaron al 8%, casi triplicando los niveles de finales de 2024.
Las plataformas de crédito no bancario, como Mercado Pago y Naranja X, representan cerca del 60% del total del segmento. Recientemente, surgieron dudas sobre la situación de la fintech Ualá, que fue acusada de tener un 64% de morosidad en su cartera. Sin embargo, la empresa, fundada por Pierpaolo Barbieri, desmintió estas afirmaciones, aclarando que los niveles reales de morosidad se sitúan alrededor del 18% tras ajustes en su modelo de negocio.
El contexto de la pérdida de capacidad de pago en Argentina se debe a factores recurrentes en su economía, como la caída del salario real, altas tasas de interés y un desajuste entre ingresos y gastos. El aumento de las tasas de interés a mediados de 2025 encareció el crédito, afectando tanto a empresas como a hogares, en un entorno de volatilidad política y económica. En el sector financiero tradicional, la morosidad total alcanzó el 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde julio de 2021, mientras que la morosidad familiar se situó en un 9,3%, según datos de Moody’s.

