La presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, ha generado controversia al rechazar la propuesta de declarar el viernes 3 de abril como feriado irrenunciable en el contexto de la Semana Santa. Esta declaración se produjo tras una reunión con el ministro del Trabajo, Tomás Rau, donde se discutieron las implicaciones económicas de tal medida.
Desde la CPC, se advirtió que establecer un cierre obligatorio del comercio durante el Viernes Santo podría acarrear pérdidas significativas para el sector, además de fomentar la informalidad laboral, lo que afectaría negativamente tanto al empleo como al crecimiento económico del país. Jiménez expresó su preocupación, señalando que “la verdad es que a nosotros nos preocupa que haya feriados irrenunciables, tanto sea porque son feriados o son períodos electorales”. Agregó que tales medidas generan una merma considerable no solo para la actividad comercial, sino también para los colaboradores del sector.
En este contexto, el cardenal Fernando Chomalí criticó la postura de los gremios empresariales, defendiendo la idea de que el comercio no opere durante el Viernes Santo. En una entrevista con 24 Horas, Chomalí afirmó que la negativa al cierre del comercio es “una miopía impresionante por parte de las grandes empresas” y subrayó que “quienes van a trabajar son los más pobres”. Además, mencionó que el Comité Permanente de la Confederación Episcopal ha acordado una declaración que busca evitar la operación del comercio en esa jornada.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, José Pakomio, también se opuso a los comentarios del cardenal, recordando que Chile es un Estado laico y diverso. Pakomio afirmó que “el Viernes Santo es un feriado legal, pero no irrenunciable”, y que la legislación actual permite que el comercio funcione siempre que se respeten los derechos de los trabajadores y exista un acuerdo voluntario para prestar servicios en otra fecha. Además, destacó que los viernes suelen ser uno de los días más importantes para el comercio, lo que añade un nivel de complejidad a la discusión sobre el feriado.
La controversia sobre el feriado irrenunciable del Viernes Santo refleja un conflicto entre las necesidades económicas del sector comercial y las consideraciones religiosas y sociales que abogan por el respeto a las tradiciones y la dignidad de los trabajadores.

