Estados Unidos ha iniciado una investigación comercial que abarca a 60 países, incluyendo Chile, para evaluar si han implementado medidas efectivas contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), bajo la dirección de Jamieson Greer, anunció que esta indagatoria se realiza en virtud de la Sección 301(b) de la Ley de Comercio de 1974, que otorga a la administración la capacidad de investigar y responder a prácticas comerciales consideradas injustas o discriminatorias.
Greer destacó que, a pesar del consenso internacional en contra del trabajo forzoso, muchos gobiernos no han impuesto ni aplicado de manera efectiva las medidas necesarias para prohibir la entrada de productos fabricados bajo estas condiciones en sus mercados. “Durante demasiado tiempo, los trabajadores y las empresas estadounidenses se han visto obligados a competir contra productores extranjeros que pueden tener una ventaja de costos obtenida gracias al trabajo forzoso”, afirmó el funcionario.
La investigación tiene como objetivo determinar si los gobiernos han tomado las acciones adecuadas para erradicar estas prácticas y cómo la falta de medidas efectivas impacta negativamente a los estadounidenses. La Ley de Comercio de 1974 permite a Estados Unidos aplicar sanciones comerciales, como aranceles o restricciones, en caso de detectar prácticas que perjudiquen su economía.
Además de Chile, otros 17 países de América están siendo investigados por su posible vinculación con el comercio de productos relacionados con el trabajo forzoso. Entre los 41 países que están bajo la lupa de las autoridades estadounidenses se encuentran todos los miembros de la Unión Europea, lo que indica un enfoque amplio y serio hacia la problemática del trabajo forzoso en el comercio internacional.

