El director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, ha expresado su preocupación por la situación del uranio enriquecido en Irán, tras diez días de bombardeos israelíes y estadounidenses en el país. Grossi advirtió que Irán posee suficiente uranio enriquecido para fabricar alrededor de dieza armas nucleares, lo que plantea serios riesgos en el contexto del conflicto actual.
En una entrevista con RFI, Grossi detalló que Irán mantiene un stock de más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, una cantidad que, según él, es suficiente para la producción de armamento nuclear. A pesar de los ataques, el estado de los activos nucleares de Irán no ha cambiado significativamente desde antes del inicio de la guerra. Grossi subrayó la necesidad de retomar las negociaciones para encontrar una solución duradera a la crisis, que ha persistido durante más de dos décadas.
Respecto a la ubicación del uranio enriquecido, Grossi indicó que, aunque no se puede calificar como “seguro”, existe un consenso sobre que el material se encuentra en los túneles del complejo nuclear de Isfahán y en parte en el complejo de Natanz. Sin embargo, la seguridad de estos lugares sigue siendo incierta.
Al ser consultado sobre las posibles consecuencias de un ataque a este stock de uranio, Grossi aclaró que, aunque podría haber efectos radiológicos limitados, no se esperaría una consecuencia nuclear en el sentido tradicional. Sin embargo, enfatizó que la amenaza de que Irán desarrolle armamento nuclear sigue latente y no ha desaparecido.
Grossi también mencionó que, a diferencia de los ataques de junio de 2025, que se centraron en instalaciones nucleares específicas, los recientes bombardeos han tenido objetivos más políticos e industriales. Aunque ha habido ataques en Isfahán y Natanz, los daños a las instalaciones nucleares no han sido significativos en comparación con episodios anteriores.
Desde el inicio de los ataques el 28 de febrero, Grossi ha mantenido contacto con las autoridades iraníes, aunque reconoció que la guerra ha dificultado la posibilidad de reanudar negociaciones. Expresó su preocupación por el potencial de que sectores más radicalizados en Irán consideren la opción de desarrollar armamento nuclear como respuesta a la situación actual, una hipótesis que, según él, debe ser descartada.

