El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026, contará con la actuación del popular artista puertorriqueño Bad Bunny, un evento que atrae a más de 100 millones de espectadores en Estados Unidos. A pesar de la gran audiencia y el impacto mediático que genera, el pago que recibirá Bad Bunny por su actuación es notablemente bajo, lo que ha sorprendido a muchos.
Según un informe de Infobae, el cantante solo percibirá el pago mínimo establecido por el sindicato SAG-AFTRA, que asciende a aproximadamente 1.000 USD (854.700 pesos chilenos) por día. Esta cifra se enmarca dentro de la política de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), que desde hace años se limita a cubrir los gastos operativos y de traslado de los artistas, mientras que el pago que reciben por su actuación es simbólico y fijado por el sindicato.
Este modelo de compensación no es exclusivo de Bad Bunny. En la edición del Super Bowl de 2024, el cantante Usher recibió solo 671 USD por su actuación principal y 1.800 USD por los ensayos previos. En 2025, Kendrick Lamar también se ajustó a la tarifa estándar del sindicato, recibiendo aproximadamente 1.000 USD por día tanto para los ensayos como para su actuación, cifra que coincide con lo que Bad Bunny obtendrá este año.
La razón detrás de estos pagos mínimos radica en la enorme visibilidad que ofrece el Super Bowl. Muchos artistas aceptan estas condiciones, ya que la exposición mediática puede traducirse en un aumento significativo en sus ventas, reproducciones en plataformas de streaming y futuros ingresos comerciales. Además del pago mínimo, la NFL asume los costos de producción, logística, viajes y alojamiento del artista y su equipo, pero no proporciona un caché adicional por la actuación en sí.
Este modelo de compensación ha suscitado debates sobre el valor real que aporta la participación de un artista en un evento de tal magnitud en comparación con la remuneración económica directa que reciben.

