La separación entre Camilo Huerta y Marité Matus ha escalado a una disputa legal por una considerable suma de dinero, relacionada con un negocio de cannabis medicinal en Colina.
La demanda presentada por Marité Matus sostiene que la inversión de aproximadamente 35 millones de pesos que realizó en el emprendimiento no fue un simple préstamo, como argumenta Huerta, sino una inversión destinada a establecer una sociedad de hecho. Matus afirma que este capital fue utilizado para financiar la compra de la franquicia, el arriendo del local, la decoración y la puesta en marcha del dispensario, un negocio que opera bajo estrictas regulaciones.
El conflicto se intensificó tras la ruptura de la pareja, cuando Matus alegó que Huerta se convirtió en el único controlador del negocio, excluyéndola de las decisiones, la administración y cualquier ingreso generado. Según su versión, Huerta se habría apropiado del emprendimiento que ella financió.
Por su parte, la defensa de Camilo Huerta sostiene que el dinero entregado por Matus fue efectivamente un préstamo, acordado para ser devuelto conforme a la actividad comercial del dispensario. Huerta afirma haber reembolsado más de 25 millones de pesos en varios pagos, lo que, según él, reduciría la deuda a una cifra mucho menor.
Un punto crucial en esta disputa es la discrepancia sobre el monto total que ha sido pagado hasta la fecha. Mientras que la defensa de Huerta menciona siete transferencias que superan los 25 millones, el equipo legal de Matus sostiene que solo se han realizado cuatro pagos, que no alcanzan los 15 millones. Esta diferencia en las cifras es uno de los aspectos que deberá ser esclarecido por el tribunal.
El equipo legal de Matus argumenta que los pagos realizados por Huerta no fueron periódicos ni de montos fijos, lo que, según ellos, se asemeja más a retiros de utilidades de un socio que a la devolución de un préstamo convencional. Esto implica que Huerta habría estado entregando dinero únicamente cuando el negocio generaba ingresos.
Si el tribunal determina que efectivamente existió una sociedad de hecho entre Huerta y Matus, la situación para el ex Yingo podría complicarse significativamente, ya que no solo tendría que devolver una suma de dinero, sino también rendir cuentas sobre los ingresos y, potencialmente, pagar las utilidades que Matus habría debido recibir como socia del emprendimiento.

