Más de 150 fieles fueron secuestrados en Nigeria durante ataques a tres iglesias en el estado de Kaduna, en un episodio que resalta la creciente inseguridad en la región.
El suceso tuvo lugar en Kurmin Wali, una comunidad del área de Kajuru, mientras se llevaban a cabo servicios religiosos en la Iglesia Evangélica Winning All (ECWA), así como en una iglesia católica. Usman Danlami Stingo, legislador local, informó que hasta el momento se reportan 177 personas desaparecidas, de las cuales 11 han logrado regresar, dejando un saldo de 168 fieles aún sin localizar.
Hasta el momento, ningún grupo ha asumido la responsabilidad por estos ataques, que son parte de una serie de incidentes violentos que han afectado a Nigeria, el país más poblado de África. En esta nación, diversas bandas y grupos armados, motivados por razones religiosas y económicas, atacan comunidades remotas donde la presencia de las fuerzas de seguridad es limitada.
La región norte de Nigeria ha sido particularmente vulnerable a este tipo de violencia, que ha suscitado preocupaciones internacionales. Ataques similares a iglesias han llevado a acusaciones de persecución de cristianos, lo que ha sido señalado por figuras como el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y otros legisladores estadounidenses. En respuesta a la situación, el gobierno de Estados Unidos realizó ataques militares en Sokoto el 25 de diciembre, dirigidos a un grupo vinculado al Estado Islámico en la región.
Por su parte, el gobierno nigeriano ha rechazado la caracterización de la crisis de seguridad en el país como un “genocidio cristiano”, a pesar de la creciente preocupación por la seguridad de las comunidades religiosas en el norte del país.

