El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro ha sido trasladado a una cárcel en Brasilia, donde cumplirá su condena por intento de golpe de Estado en condiciones consideradas más favorables. Esta decisión, tomada por el juez Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal, se produce en medio de la presión de la defensa de Bolsonaro, que busca su arresto domiciliario por razones de salud.
Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión en septiembre de 2023 por conspirar para mantenerse en el poder de manera autoritaria tras su derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva, fue llevado al complejo penitenciario de Papuda, ubicado en las afueras de la capital brasileña. En este nuevo entorno, el ex mandatario de 70 años disfrutará de mayores comodidades, como más tiempo para recibir visitas, la posibilidad de tomar sol y realizar ejercicios físicos a cualquier hora, así como acceso a una cinta de correr y una bicicleta, de acuerdo con recomendaciones médicas.
El espacio que ocupará Bolsonaro, que normalmente está destinado a cuatro personas, está equipado con cocina, televisión, cama matrimonial y un área externa privada. Este traslado se produce pocos días después de que sus abogados reiteraran su solicitud de una prisión domiciliaria “humanitaria”. Hasta ahora, Bolsonaro había estado recluido en una habitación de la sede de la Policía Federal en Brasilia desde finales de noviembre de 2022.
A pesar de que el juez Moraes describió las nuevas condiciones como “aún más favorables” que las anteriores, Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del ex presidente, criticó el traslado, calificándolo de un “ambiente carcelario severo” y denunciando en la red social X que se trataba de una “tamaña maldad” por parte del juez. En las últimas semanas, la familia y aliados políticos de Bolsonaro han intensificado sus esfuerzos para cuestionar su reclusión y reforzar el pedido de arresto domiciliario.
Bolsonaro ha enfrentado problemas de salud desde un ataque con arma blanca en 2018 y estuvo hospitalizado por más de una semana en diciembre debido a una cirugía de hernia inguinal. En respuesta a las críticas sobre las condiciones de su detención, el juez Moraes afirmó que eran “carentes de veracidad” y destacó que Bolsonaro gozaba de “condiciones absolutamente excepcionales y privilegiadas” durante su tiempo en la sede policial, incluyendo beneficios como el servicio de entrega de comida, que no está disponible para el resto de la población carcelaria en Brasil.

