El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en un encuentro a puerta cerrada que duró más de dos horas. Esta cita, que marca el primer acercamiento entre ambos, se produce en un contexto de inestabilidad política en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada del país sudamericano.
Durante la reunión, que no contó con la presencia de la prensa, Trump y Machado compartieron un almuerzo, donde discutieron la situación actual de Venezuela. Al finalizar el encuentro, Machado se dirigió al Congreso estadounidense para reunirse con senadores, donde ofreció breves declaraciones a los medios. La opositora calificó la reunión como “muy buena”, aunque no confirmó si entregó a Trump la medalla del Nobel, un gesto que había generado especulaciones antes del encuentro.
Machado también se acercó a un grupo de venezolanos que se habían congregado frente a la Casa Blanca, donde expresó su confianza en el apoyo de Trump para la liberación de Venezuela, afirmando: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la liberación”.
Este encuentro adquiere especial relevancia en el contexto de la reciente detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron capturados durante una operación sorpresa en Venezuela y posteriormente trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, según informó la Administración estadounidense.
A pesar de la reunión, Trump y su equipo han mantenido una distancia con Machado y su movimiento opositor, argumentando que la líder no cuenta con los apoyos necesarios dentro de Venezuela para liderar un proceso de transición. En cambio, Washington ha mostrado respaldo hacia Delcy Rodríguez, quien ha asumido el cargo de presidenta encargada con el aval de Trump.
La postura del presidente estadounidense de considerar a Venezuela bajo la tutela de Estados Unidos ha generado controversia tanto a nivel nacional como internacional. En otro ámbito, el presidente electo de Chile ha instado a concentrarse en la emergencia que afecta a la zona del Biobío, donde se han reportado 15 fallecidos y más de 8.000 hectáreas consumidas por incendios, lo que ha llevado a declarar un estado de catástrofe en la región.
Finalmente, el cierre del Sename, tras cuatro décadas de funcionamiento, ha dejado abiertas importantes interrogantes sobre el futuro del tratamiento de la delincuencia juvenil en Chile, mientras que la fiscal regional de Los Ríos ha señalado que el domicilio de una víctima de homicidio es un punto de interés en la investigación.

