Los recientes bailes públicos de Nicolás Maduro han llevado a Estados Unidos a intensificar sus esfuerzos para capturarlo, según informaciones del New York Times.
Fuentes estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato, revelaron que las coreografías de Maduro y su aparente indiferencia ante las advertencias de la administración Trump fueron interpretadas como burlas hacia el gobierno estadounidense. Estas acciones convencieron a algunos miembros del equipo del entonces presidente Donald Trump de que el líder venezolano no tomaba en serio las amenazas formuladas por el mandatario norteamericano.
La Casa Blanca, tras evaluar la situación, decidió actuar militarmente. La semana pasada, Maduro, en un acto que se ha vuelto habitual, minimizó la escalada de tensiones con Estados Unidos al bailar al ritmo de música electrónica en la televisión estatal, mientras un mensaje en inglés repetía: “No a una guerra loca”. Un alto funcionario estadounidense comentó que “estaba claro que Maduro pensaba que todo era un blufeo y que no íbamos a actuar”.
Como resultado de esta percepción, un equipo militar de élite de Estados Unidos llevó a cabo una operación en Caracas en la madrugada del sábado, logrando capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. Esta acción marca la primera vez que Maduro se enfrenta a la justicia estadounidense, tras la presentación de una acusación formal en su contra por delitos relacionados con narcotráfico, que fue hecha pública el sábado por el Departamento de Justicia.
La acusación, que se remonta a 2020, incluye cargos de conspiración por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para utilizar esas armas.

