Un nuevo proyecto de ley en Chile, presentado por el diputado Gaspar Rivas, propone otorgar al Presidente de la República la facultad de disolver el Congreso Nacional y gobernar por decreto, lo que ha suscitado un amplio rechazo entre los parlamentarios. La iniciativa, que busca reformar la Constitución, permitiría al mandatario disolver el Congreso en situaciones específicas y asumir funciones legislativas mediante decretos con fuerza de ley.
El proyecto establece que el Presidente podría disolver el Congreso si este rechaza o modifica sustancialmente un mensaje que el mandatario declare como “Esencial para el Interés Superior de la Nación” en áreas como seguridad pública, previsión social, empresas públicas o recursos naturales. En caso de disolución, se convocarían nuevas elecciones legislativas a los ciento ochenta días, durante los cuales el Presidente asumiría la función legislativa en las materias mencionadas.
Las críticas a la propuesta han sido contundentes. La diputada Lorena Fries del Frente Amplio argumentó que la iniciativa “rompe con uno de los pilares que es justamente la existencia de los tres poderes del Estado y los controles cruzados entre ellos”, advirtiendo sobre el peligro que representa para la democracia. Por su parte, el legislador Raúl Leiva del Partido Socialista calificó el proyecto como “sin fundamento técnico, jurídico, democrático ninguno” y, por lo tanto, inviable. La diputada Camila Flores de Renovación Nacional también se mostró en contra, señalando que este tipo de propuestas “no fortalecen la democracia, la ponen en riesgo”, al concentrar el poder en el Presidente y debilitar al Congreso.
El proyecto de ley de Gaspar Rivas será revisado en la Comisión de Constitución, donde se espera que continúen las discusiones y cuestionamientos sobre sus implicaciones para el sistema democrático chileno. La propuesta ha generado un debate intenso sobre el equilibrio de poderes y la gobernabilidad en el país.

