El ex subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, expresó su escepticismo respecto a la propuesta de la candidata presidencial Jeannette Jara de establecer un ingreso vital de $750 mil en Chile, argumentando que su implementación sería inviable en el contexto económico actual. Durante un panel en radio Cooperativa, Micco afirmó: “Ojalá pudiéramos tratar de pensar en lo del ingreso de aquí a cuatro años, pero me parece que, si uno lo quisiera hacer en forma responsable, es imposible”.
El economista, quien fue parte del gobierno de Michelle Bachelet, subrayó que para llevar a cabo esta propuesta, la economía chilena debería crecer al 5% para poder absorber el aumento del costo de la mano de obra, especialmente para los grupos más vulnerables. “Cuando sabemos que, dadas las condiciones actuales en las cuales está la economía -hoy estamos con un crecimiento potencial cercano al 2%-, se ve muy difícil”, añadió Micco, quien también criticó el enfoque de la propuesta, sugiriendo que podría tener un “dejo de populismo mayor” y que podría terminar perjudicando a quienes se busca ayudar.
En contraste, Carlos Ominami, ex ministro de Economía durante el gobierno de Patricio Aylwin y miembro del comando de Jara, defendió la viabilidad de la propuesta. Ominami argumentó que, aunque el salario mínimo actual es de aproximadamente $525 mil, es posible avanzar hacia un ingreso mínimo de $750 mil en un plazo de tres a cuatro años. “No estamos hablando de un (alza de) salario mínimo a 750 mil pesos, pues hay muchas empresas que pueden, que lo pagan y lo pueden pagar”, explicó, reconociendo que las pequeñas y medianas empresas podrían enfrentar dificultades para cumplir con este aumento.
Ominami sugirió que la implementación de esta medida podría incluir subsidios directos para ayudar a las pequeñas empresas a alcanzar el ingreso mínimo propuesto. “A través de un conjunto de medidas, es posible avanzar en la dirección de tener un ingreso básico de 750 mil pesos que no es para gritar ¡viva Chile!”, concluyó, enfatizando que se trata de una medida de justicia social que podría ser sostenible si se logra reactivar el crecimiento económico del país.
La discusión sobre el ingreso vital se produce en un contexto de creciente preocupación por la situación económica y social en Chile, donde la percepción de riesgo y la desconfianza en las instituciones han aumentado. A solo días de la segunda vuelta electoral, el país se enfrenta a una elección que podría definir el rumbo de su política económica y social.

