El Manchester City no logró asegurar una victoria crucial en su enfrentamiento contra el Arsenal, terminando el partido con un empate 1-1, lo que complica su objetivo de mantenerse en la lucha por el liderato de la Premier League. El equipo dirigido por Pep Guardiola solo ha acumulado un punto tras este empate, lo que lo aleja de la cima de la clasificación, con un total de siete puntos en cinco jornadas.
El encuentro en el Emirates Stadium comenzó de manera favorable para el conjunto visitante. Una rápida transición ofensiva, iniciada por Tijjani Reijnders, permitió a Erling Haaland definir con frialdad ante el portero David Raya, estableciendo el 0-1 cuando los equipos apenas se habían acomodado en el campo. Sin embargo, este gol tempranero no marcó la tónica del partido. A partir de la ventaja inicial, el Arsenal tomó el control absoluto del balón, imponiendo su ritmo y neutralizando el habitual dominio de posesión que caracteriza al mediocampo local. A pesar de que el primer tiempo concluyó con una mínima ventaja para los visitantes, la superioridad de los Gunners se acentuó en la segunda mitad.
El entrenador Mikel Arteta logró que su equipo alcanzara más del 70% de posesión, intentando múltiples formas de superar la defensa del Manchester City. La insistencia del Arsenal tuvo recompensa en el tiempo añadido, cuando Gabriel Martinelli anotó con una vaselina tras recibir un pase preciso de Eberechi Eze, sellando el 1-1 definitivo. Este resultado dejó insatisfechos a ambos equipos, conscientes de que sus aspiraciones al título exigen una mayor regularidad.
El partido representó un hecho inusual: fue el encuentro en el que Pep Guardiola tuvo menos posesión de balón como entrenador, según destacó Sport. Este medio calificó la igualdad como un “mazazo” para el estratega catalán. En este sentido, el inglés The Sun hizo hincapié en la estrategia poco habitual que empleó Guardiola, quien optó por un esquema 5-4-1 en la segunda mitad, buscando proteger el resultado parcial. Esta táctica incluyó acciones de juego lento y faltas tácticas, lo que generó frustración tanto en el público local como en Arteta.
La BBC también ilustró la situación, destacando que “Guardiola estaba feliz de quedarse atrás e intentar ganar incorporando al defensor adicional Nathan Ake”. Las críticas del Guardian se dirigieron también hacia el planteamiento que realizó Guardiola, sobre todo en la segunda mitad: “Era tan inusual verlo jugar así, sacrificar la estética. Lo único que importaba era el resultado”. En una jugada defensiva, retiró a Nico González en el minuto 76 para meter más presencia en el centro del campo. Por otro lado, el Telegraph mostró una perspectiva más piadosa, enumerando los alicientes del partido. “En resumen, a pesar de que el Arsenal fue claro dominador, el resultado fue justo. ¿El verdadero ganador? El Liverpool, que ahora tiene puntos de ventaja en la cima, mientras que el Manchester City se encuentra en noveno lugar. Sin duda, el equipo aprendió lecciones, ya que la primera parte fue demasiado frenética y emocional, y ahora tiene dos días para prepararse y realizar cambios, intentando mantener el control en los próximos encuentros.”

