El director francés François Ozon ha tomado la audaz decisión de adaptar a la gran pantalla una de las obras más emblemáticas de la literatura francesa, El extranjero de Albert Camus. Ozon compartió que redescubrió esta novela de 1942 tras haberla leído en su juventud, como muchos adolescentes franceses, aunque sin captar completamente su profundo y absurdo significado. En el marco del Festival de Cine de Venecia, donde la película se estrenó el pasado martes, Ozon expresó: “Me sorprendió leerla porque el libro seguía siendo tan fuerte, poderoso, misterioso, y eso me emocionó”.
El director mencionó que enfrentó un desafío al decidir llevar a cabo esta adaptación, ya que muchos franceses le comentaron: ‘Es mi favorito, tengo curiosidad por ver qué harás’, lo que generó una presión considerable. Ozon consideró crucial aportar una visión contemporánea a la novela, que se desarrolla en Argelia durante los años 30, en el contexto del colonialismo francés. El protagonista, Meursault, comete un asesinato al matar a un hombre árabe, quien nunca es nombrado en el libro. Ozon afirmó que era “imposible” que la víctima árabe permaneciera sin nombre, por lo que decidió desarrollar el personaje de la hermana de la víctima, quien intenta defender el honor de su hermano asesinado. “Era importante dar este nombre, está muerto durante el juicio (de Meursault), habla de él”, explicó Ozon, añadiendo que esta elección es “política, especialmente hoy en día, hay una verdadera invisibilidad de las víctimas en Gaza, por ejemplo”.
La única otra adaptación cinematográfica conocida de El extranjero fue una versión teatral de 1967 dirigida por el maestro italiano Luchino Visconti, protagonizada por Marcello Mastroianni. Ozon comentó que la adaptación de Visconti fue demasiado fiel, lo que, en su opinión, no funcionó. “Le dije: ‘Tenemos que mirar la historia con ojos de hoy. Es imposible seguir a alguien de 1942’”, indicó.
La película fue rodada en Marruecos y presenta a Benjamin Voisin en el papel de un Meursault desapegado, quien es condenado a la decapitación por su crimen. La ambientación se caracteriza por un sol cegador y fue filmada en blanco y negro. Ozon explicó: “Para mí era bastante obvio rodar en negro, mostrar el sol… tener algo muy abstracto, puro, colores que distrajeran”. Las imágenes de archivo de Argel muestran la adinerada élite francesa blanca en contraste con los argelinos, insinuando las tensiones que bullían justo debajo de la superficie del dominio colonial.
Ozon expresó su deseo de ser realista sobre la situación en Argelia, buscando representar a ambas comunidades que viven una al lado de la otra. Según The Hollywood Reporter, la adaptación “funciona espléndidamente en la página, y necesariamente traduce bien a la pantalla”. Sin embargo, también se señaló que la nueva versión “acierta muchas, muchas cosas”, mientras que Variety la calificó como “un retrato soberbio del desapego”.

