La historia de un caracol zurdo llamado Ned ha capturado la atención mundial, ya que su dueña busca una pareja para él. Este molusco, originario de Nueva Zelanda, ha sido el centro de una campaña iniciada por su dueña, Giselle Clarkson, una ilustradora que reside en la región de Wairarapa. La historia de Ned fue publicada en la revista New Zealand Geographic y ha generado un gran interés a nivel global. Hasta el momento, Ned no ha logrado encontrar a otro caracol zurdo que lo acompañe, lo que le impide aparearse.
Giselle Clarkson encontró a Ned en su jardín y, al observarlo, se dio cuenta de que tenía una característica inusual: su concha giraba hacia la izquierda, a diferencia de la mayoría de los caracoles. En sus propias palabras, “me pregunté si sería de otra especie o algo así”. Este hallazgo es notable, ya que se estima que solo uno de cada 40,000 caracoles presenta esta condición.
Los caracoles zurdos enfrentan desafíos significativos en su vida, ya que su anatomía les impide aparearse con otros caracoles. Esto se debe a que los caracoles con concha girada hacia la izquierda tienen sus órganos reproductivos invertidos, lo que provoca que sus genitales no se alineen con los de los caracoles diestros, impidiendo así la copulación y la reproducción.
La editora del medio neozelandés, Catherine Woulfe, quien escribió sobre la historia de Ned, expresó que su intención era ofrecer un espacio para que el caracol se convirtiera en un punto de partida para discutir temas más profundos, como la jardinería, la comprensión del mundo natural y las complejidades de la reproducción en la naturaleza.
No es la primera vez que un caracol zurdo busca pareja. En 2016, el genetista evolutivo Angus Davison hizo un llamado para encontrar pareja a un caracol llamado Jeremy en el Reino Unido, quien enfrentaba la misma situación. Jeremy logró encontrar pareja y, años después, Davidson publicó un estudio que documentaba el caso de este caracol. Jeremy tuvo 56 crías, todas ellas con conchas normales, lo que llevó al científico a concluir que la condición de ser zurdo podría no ser genética, sino el resultado de un accidente durante su desarrollo.

