Un momento icónico del Festival de Viña del Mar se remonta a 1983, cuando el humorista Willy Benítez irrumpió en el escenario de la Quinta Vergara para protestar por la ausencia de humor en la programación del festival. Esta acción se produjo durante la vigesimocuarta edición del evento, donde Antonio Vodanovic y Paulina Nin de Cardona eran los animadores. La situación se tornó inesperada cuando Benítez, vestido como su personaje Juan Gallo, se acercó al micrófono mientras Vodanovic finalizaba su presentación de la cantante mexicana Lucía Méndez.
Los rostros de Vodanovic y Nin reflejaron sorpresa y confusión. Mientras Nin intentaba mantener la compostura, Vodanovic, visiblemente incómodo, se aferró al atril. Benítez, en un intento por captar la atención, levantó su dedo índice, pidiendo un momento para hablar. A pesar de la mala calidad del audio en el video que documenta el evento, se puede escuchar a Vodanovic preguntando: “¿Usted trae un premio?”. Benítez, agradeciendo la oportunidad, saludó al público: “Señoras y señores, tengan ustedes muy buenas noches… Hola, ¿qué tal?”. La audiencia respondió al unísono con un “¡Festival!”, evocando el famoso programa que conducía Enrique Maluenda en ese entonces.
Benítez, en representación de los humoristas chilenos, mostró un tarro, simbolizando que “la risa no ha muerto”. Este acto de protesta se debió a que, por primera vez en la historia del festival, no se incluyó a humoristas en la programación. Según Paulina Nin, la comisión organizadora había decidido que no había comediantes que valieran la pena para el evento. En una entrevista, Benítez explicó que él y su compañero, conocido como el Chino, se preguntaron por qué no podían estar en el festival, dado su éxito en el programa Festival de la Una.
Ambos comediantes intentaron infiltrarse en el festival, pero fueron rápidamente expulsados. Sin embargo, no se dieron por vencidos y lograron conseguir un boleto para un palco cercano al escenario. En la última jornada del festival, decidieron llevar a cabo su protesta. Benítez recordó que, tras un “cara-sello” para decidir quién de los dos se encargaría de la misión, él asumió la responsabilidad.
Al llegar al escenario, Vodanovic lo miró y le preguntó qué hacía allí. Benítez se presentó como un representante de los humoristas y explicó que traía un tarro como regalo para Lucía Méndez. Su acción le costó una multa y un breve arresto por “desorden en la vía pública”. Sin embargo, lo que más le afectó fue el veto impuesto por TVN, que lo excluyó del festival durante un año. En una entrevista, Benítez comentó: “Estuve un año castigado”.
A pesar de la sanción, el público continuó apoyándolo, y al año siguiente, tanto él como el Chino fueron invitados nuevamente al festival. Benítez continuó su carrera en televisión, participando en programas como De buen humor, Sábado Gigantes, y Na’ que ver con Chile. También tuvo un papel en la teleserie Vampiras de Yingo. En 2018, fue invitado por Bombo Fica a presentar su rutina en Viña, donde recibió la Gaviota de Plata como un reconocimiento a su trayectoria, cerrando así un ciclo significativo en su carrera.

