Un nuevo desarrollo en el caso de la desaparición de María Ercira Contreras, una mujer de 86 años que fue vista por última vez el 12 de mayo de 2024, ha surgido tras la interceptación de teléfonos celulares de más de una decena de personas relacionadas con la investigación. La desaparición de Contreras ocurrió durante la celebración del Día de la Madre en un restaurante en el Fundo Las Tórtolas, ubicado en la comuna de Limache, en la región de Valparaíso.
Detalles de las conversaciones interceptadas
Según un informe de la Fiscalía que fue revelado por La Tercera, se han hecho públicas algunas de las conversaciones interceptadas, incluyendo dos llamadas realizadas por Alfonso Cossio, quien es el esposo de Carla Hernández, una de las nietas de María Ercira. En una de estas llamadas, Cossio afirmó tener conocimiento sobre lo que había sucedido con la adulta mayor.
La primera conversación divulgada es entre Cossio y su esposa, donde discuten sobre la confidencialidad de la investigación y mencionan indagaciones relacionadas con una pareja a la que se refieren como “narcopololos”. En esta llamada, Cossio pregunta a Hernández si ha estado revisando los informes sobre la abuela, a lo que ella responde afirmativamente, indicando que está leyendo los documentos que no son confidenciales.
Carla Hernández: “Sí, todo bien, es que estaba leyendo los informes de la abuela.”
Alfonso Cossio: “¿Estabai leyendo la carpeta?”
Carla Hernández: “Sí.”
Alfonso Cossio: “¿Y tiene información sobre la wea que se puso privada?”
Carla Hernández: “No, porque estoy leyendo lo que no está privado, po. O sea, como lo que hicieron, el rastreo que hicieron con los perros.”
Alfonso Cossio: “Ya, y el abogado no te dice… ¿no sabe por qué?”
Carla Hernández: “No, po. He webiado harto al abogado. Me dice que no, que nadie sabe nada.”
Alfonso Cossio: “No vaya a ser una redada al pobre narco pololo.”
Carla Hernández: “Puede ser po.”
Alfonso Cossio: “Carla, yo creo que es eso. Yo creo que es eso. No, no. Es que estoy viendo mucha tele, pero es así.”
Carla Hernández: “O sea, yo creo que nosotros podemos hacer de investigadores privados po. Ir a ponernos por ahí cerca, ir a ver los movimientos.”
La segunda llamada y nuevas revelaciones
La segunda llamada de Cossio, que también ha sido revelada, es una conversación con su padre, en la que Cossio menciona que “sabe qué pasó con la abuela”. Esta conversación ha llevado a la Fiscalía a solicitar más información, ya que se considera parte de la investigación en curso.
Alfonso Cossio: “Ya, ¿confiai en mí o no confiai en mí al mil por ciento?”
Padre de Cossio: “¿Qué?”
Alfonso Cossio: “Necesito pedirte un favor gigante. Acaba de pasar algo súper grave.”
Padre de Cossio: “¿Qué pasó?”
Alfonso Cossio: “Es que nos contaron la verdad de lo que pasó con la abuela.”
Padre de Cossio: “¿Qué pasó? ¿Qué?”
Alfonso Cossio: “Un gallo. Ya bueno, necesitamos un contacto de Carabineros.”
Padre de Cossio: “¿Qué pasó con un gallo de Carabineros?”
Alfonso Cossio: “No, necesitamos un contacto de Carabineros que nos puedas dar ahora. O alguien de confianza, porque alguien nos confesó todo lo que pasó.”
Padre de Cossio: “¿Alguien confesó todo lo que pasó y está metido Carabineros?”
Alfonso Cossio: “Está metido PDI. La PDI está metida, lo que pasó realmente. Nos acaban de decir realmente lo que pasó es que está metida la gente del restorant. La gente del restorant nos acaban de decir que está metido el dueño y la abuela… ellos estuvieron, ellos la encubrieron, la mataron.”
Padre de Cossio: “¿La mataron? ¿Y por qué?”
Alfonso Cossio: “No sabemos, po, papá, si estamos recién. Esto es noticia totalmente fresca, no sabe nadie y necesitamos protección.”
Padre de Cossio: “¿Necesitan protección?”
Alfonso Cossio: “Sí, la Carla. (inaudible, comienza a llorar) La PDI está metida y la Carla está amenazada de muerte (llora).”
Padre de Cossio: “A ver, quién está en Viña que me pueda ayudar. Ella está amenazada?”
Alfonso Cossio: “Sí, con sicarios, con sicarios.”
Padre de Cossio: “¿Ya y por qué mataron a la abuela?”
Alfonso Cossio: “No sabemos, no sabemos, ni muerta ni viva. El hueón lo único que dijo, a la abuela se la llevaron a Puerto Montt y a nosotros nos tienen amenazados con sicarios. El trabajador dijo que no quiere correr riesgo y yo no puedo aguantar esta huea, ya es demasiado y necesitamos ayuda o protección. Y ustedes también están en riesgo.”
Este artículo informa de un proceso judicial en curso, por lo que los involucrados no deben ser considerados culpables hasta que los organismos pertinentes lo determinen.
