Un grupo de científicos italianos ha desarrollado un nuevo método para cocinar huevos, que optimiza su sabor, textura y contenido nutricional. El procedimiento, basado en un ciclo de calor y frío, resuelve el desafío de la cocción desigual entre la yema y la clara, según un estudio publicado en la revista Communications Engineering.
El desafío de cocinar un huevo a la temperatura ideal
La yema de un huevo comienza a solidificarse a 65°C, mientras que la clara necesita al menos 85°C para alcanzar la textura deseada. Sin embargo, los métodos de cocción tradicionales no logran equilibrar estas diferencias. Para resolver este problema, los investigadores utilizaron un software de dynamics fluid simulation, que analiza la interacción del calor con la estructura del huevo.
La técnica del “ciclo de cocción”
Los científicos proponen un método que alterna el huevo entre agua hirviendo (100°C) y agua tibia (30°C) cada dos minutos, por un total de 32 minutos. “Se ha comprobado que el centro de la yema alcanza una temperatura constante de 67°C, un punto óptimo para su cocción”, explicó Pellegrino Musto, director de investigación del Instituto de Polímeros, Compuestos y Biomateriales del Consejo Nacional de Investigación de Italia, publica ScienceAlert. Por su parte, la clara del huevo se expone a temperaturas variables, permitiendo que todas sus capas alcancen el punto de cocción adecuado.
Resultados: mejor textura y mayor contenido nutricional
Los científicos probaron este método y comprobaron que el huevo obtenido: “El resultado fue parcialmente inesperado, ya que el análisis químico mostró que las yemas contenían más compuestos bioactivos saludables que los huevos cocinados al vacío o hervidos”, indicó Musto. Uno de los autores del estudio, Ernesto Di Maio, ya ha incorporado la técnica en su rutina: “Lo utilizo regularmente para cocinar huevos para mi familia y amigos, y lo aprecian mucho”, comentó.
Aplicaciones más allá de la cocina
Los investigadores destacaron que este método no solo mejora la cocción de los huevos, sino que podría aplicarse en otras áreas, como la industria del reciclaje. Según Musto, un perfil térmico bien diseñado permitiría desarrollar materiales con propiedades diferenciadas en capas, pero fabricados con un solo compuesto, facilitando su reciclabilidad. “Esto permitiría crear objetos con múltiples funciones sin necesidad de utilizar distintos materiales, que son difíciles de reciclar”, concluyó el investigador. Este estudio abre la puerta a nuevas formas de optimizar la cocción de alimentos y demuestra cómo la ciencia aplicada a la cocina puede influir en otros campos tecnológicos.

