En su primer discurso como Presidente, Donald Trump evitó las medidas arancelarias que habían sido el foco de sus intervenciones previas a su regreso a la Casa Blanca. Sin embargo, delineó el rumbo de su gestión hacia América Latina con la propuesta de crear un nuevo organismo denominado “servicio de ingresos externos”, destinado a recaudar “cantidades masivas” de impuestos, derechos y otros ingresos provenientes de fuentes extranjeras. Además, Trump anunció la declaración de una emergencia nacional en la frontera con México, el renombramiento del Golfo de México, y la intención de recuperar el control del Canal de Panamá.
En sus declaraciones, Trump afirmó: “No se lo dimos a China, se lo dimos a Panamá y lo estamos recuperando”, refiriéndose al canal, que es considerado un paso fluvial crucial para el comercio global. Aunque sus palabras no provocaron un impacto significativo en los mercados latinoamericanos, sí generaron reacciones entre los líderes de los países con los que deberá interactuar durante su mandato.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, fue el primero en responder, reiterando que “el Canal es y seguirá siendo de Panamá”. Mulino aseguró que su nación continuará administrando el canal “con respeto a su neutralidad permanente” y que ejercerán su derecho, apoyándose en la fortaleza del derecho internacional para manejar su relación con Estados Unidos.
Poco después, la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) anunció que la Panama Ports Company, una empresa controlada por el conglomerado chino CK Hutchison Holding, que opera varios puertos en la zona del canal interoceánico, será sometida a una auditoría. Este proceso se refiere al contrato vigente desde 2014 entre la empresa y el Estado panameño, que abarca el desarrollo, operación, administración y dirección de terminales portuarias de contenedores.
En este contexto, Mulino hizo un llamado al diálogo con Washington, buscando “aclarar los puntos mencionados sin menoscabar nuestro derecho, soberanía total y propiedad de nuestro Canal”. Esta postura fue respaldada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien, además de felicitar a Trump por su nuevo mandato, expresó: “Como vecinos y socios comerciales, el diálogo, el respeto y la cooperación siempre serán el símbolo de nuestra relación”.
Más temprano, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también envió un mensaje con un tono similar, afirmando: “Las relaciones entre Brasil y EEUU están marcadas por una historia de cooperación, basada en el respeto mutuo y en una amistad histórica”. Lula destacó que ambos países tienen fuertes lazos en diversas áreas, como el comercio, la ciencia, la educación y la cultura, y expresó su confianza en que podrían seguir avanzando en estas y otras asociaciones.
En contraste, el presidente argentino Javier Milei, quien fue el único mandatario sudamericano presente en la ceremonia de investidura, reaccionó con entusiasmo a los anuncios de Trump, mostrando su apoyo a su nuevo aliado político.

