La actriz Blake Lively ha presentado una nueva demanda contra Justin Baldoni, así como contra otros involucrados en la producción de la película Romper el círculo (It Ends with Us), buscando compensación económica por los daños que ha sufrido, incluyendo angustia mental, sufrimiento emocional severo y pérdida de salarios. Según se informa, la decisión de la Sra. Lively de hablar ha resultado en represalias y ataques. En la denuncia federal, se alega que Wayfarer y sus asociados violaron la ley estatal de California al tomar represalias contra ella por denunciar acoso sexual y preocupaciones sobre la seguridad en el lugar de trabajo. Los acusados ahora deberán responder ante un tribunal por su conducta, según lo declarado por los abogados citados por el medio TMZ.
La queja inicial fue presentada mediante una carta a la Comisión de Derechos Civiles de California, pero debido a la situación, la actriz decidió formalizar su denuncia en Nueva York. Además de Baldoni, Lively está demandando a los publicistas y a sus co-estrellas, Melissa Nathan y Jennifer Abel, así como a los estudios que produjeron la película. Este litigio fue presentado en Nueva York, donde se llevaron a cabo muchas de las actividades relevantes descritas en la denuncia. El equipo legal de Lively ha expresado que se reservan el derecho de emprender acciones adicionales en otras jurisdicciones según corresponda la ley.
La situación ha tenido un impacto significativo en la familia de Ryan Reynolds, con quien Lively comparte tres hijos: James (10 años), Inez (8 años) y Betty (5 años), así como un hijo nacido en 2023. La actriz ha sufrido mucho debido a esta situación, lo que ha causado varias repercusiones en su salud física. En la denuncia se menciona que “hay días en los que le cuesta levantarse de la cama y, con frecuencia, elige no aventurarse a salir en público”. A pesar de sus esfuerzos por mantener su vida personal y sus intereses comerciales, ha enfrentado un dolor, miedo, trauma y ansiedad extrema. También ha estado experimentando síntomas físicos repetidos y dolorosos, como se señala en la denuncia.
La primera acusación, que abarca 80 páginas, fue presentada el 20 de diciembre y alega que Lively fue víctima de acoso durante la filmación de la película. Además, se afirma que Baldoni, quien también dirigió la película, lideró una campaña de desprestigio tras las denuncias. La denuncia menciona que el compañero de elenco sometió a Lively a un ambiente hostil en el set. Según el documento legal, en 40 ocasiones se mostraron fotos y videos de carácter explícito de otras mujeres, y Baldoni presumía de su adicción al sexo y a la pornografía. Asimismo, habría realizado comentarios desagradables sobre el peso de Lively y acerca del fallecimiento de su padre.
Tras la divulgación de un informe de New Times que revelaba que Baldoni planeaba presentar una respuesta a las acusaciones de difamación que interpuso contra Lively, su abogado, Bryan Freedman, declaró a la revista People que la acción legal “no es una contrademanda, sino una búsqueda deliberada de la verdad”. El objetivo de Baldoni es reparar su reputación negativa, que considera que ha sido dañada por acusaciones que califica de falsas, escandalosas e intencionalmente lascivas, con la intención de herirlo públicamente. Un día después de la presentación en el tribunal, se publicó un artículo titulado: “Podemos enterrar a cualquiera: dentro de la máquina de Hollywood”. Ante esto, Baldoni aseguró que la comunicación fue poco ética.

