La estimulación del nervio vago se presenta como una opción prometedora para el tratamiento de la depresión severa resistente a tratamientos convencionales. En los últimos años, se han realizado nuevos estudios que han comenzado a arrojar luz sobre esta terapia, que fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2005. Aunque inicialmente se utilizó para tratar la epilepsia refractaria, los avances tecnológicos y los ensayos clínicos recientes han ampliado su aplicación a la depresión, marcando un nuevo capítulo en la comprensión de esta tecnología.
Descripción de la estimulación del nervio vago
La estimulación del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés) implica la implantación de un dispositivo similar a un marcapasos debajo de la piel del pecho, conectado a un cable que se extiende hasta el cuello. Este dispositivo emite pulsos eléctricos que estimulan áreas del cerebro vinculadas a la regulación del estado de ánimo. Una vez implantado, los psiquiatras pueden ajustar los parámetros de estimulación según las respuestas del paciente.
Beneficios y riesgos de la terapia
A pesar de los beneficios potenciales que ofrece la VNS, también conlleva ciertos riesgos. Entre estos se encuentran posibles infecciones, fallos del dispositivo y complicaciones relacionadas con la anestesia general. Además, existen condiciones médicas y tendencias suicidas activas que pueden impedir que algunos pacientes sean candidatos para esta terapia. La neurocirujana Aviva Abosch de la Universidad de Nebraska señala que “la mayoría de las personas no han respondido a la terapia cognitiva conductual ni a los tipos habituales de medicamentos antidepresivos”.
Estudio RECOVER y sus hallazgos
El ensayo clínico RECOVER, liderado por la Facultad de Medicina de Washington, representa un esfuerzo sistemático para evaluar la eficacia de la VNS en el tratamiento de la depresión. Este estudio multicéntrico involucró a 493 participantes de 84 sitios en Estados Unidos, todos con un historial promedio de 13 tratamientos fallidos. Los resultados, publicados en la revista Brain Stimulation, revelaron una reducción significativa de los síntomas depresivos y mejoras en la calidad de vida y la capacidad funcional de los dispositivos activos.
El investigador principal, Charles R. Conway, profesor de psiquiatría en WashU Medicine, declaró: “La cantidad de mejora experimentada podría ser la diferencia entre poder levantarse de la cama y ser productivos e interactuar eficazmente con los seres queridos”. Aunque no se observó una remisión total, las evaluaciones mostraron mejoras claras, especialmente en los meses posteriores al inicio del ensayo.
Resultados y seguimiento del estudio
Todos los participantes sufrían de depresión severa que no podía ser tratada efectivamente con enfoques convencionales. A cada participante se le implantó un dispositivo que estimula el lado izquierdo del nervio vago, aunque solo la mitad de los dispositivos estaban encendidos durante el estudio. Se utilizaron múltiples herramientas de evaluación validadas para rastrear el progreso de los participantes.
A pesar de que las herramientas de evaluación revelaron diferencias significativas entre los grupos que usaron el dispositivo, muchas otras medidas también mostraron resultados significativos. Conway comentó: “Estos pacientes han probado muchas opciones antes de inscribirse en el ensayo, y han pasado más de la mitad de sus vidas con esta enfermedad. A pesar de ese nivel extremadamente alto de enfermedad sostenida, aún vemos resultados funcionales estadísticamente relevantes”.
Desafíos en la adopción de la terapia
Uno de los principales obstáculos para la adopción generalizada de la VNS ha sido su alto costo, que se ve agravado por la falta de cobertura por parte de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) y aseguradoras privadas. Junto con el costo de la implantación, el gasto total es significativo. El estudio RECOVER fue diseñado para recopilar datos que permitan al CMS considerar la inclusión de la VNS en sus planes de cobertura, facilitando así el acceso a un mayor número de pacientes.
Además, el estudio busca identificar las características de los pacientes que son más propensos a responder a la terapia. Se planea un seguimiento adicional de cuatro años para evaluar los efectos a largo plazo en los participantes. “Cuando un paciente responde, generalmente mantiene esa respuesta”, enfatizó Conway sobre los hallazgos inmediatos. Durante los primeros meses, los progresos fueron lentos pero constantes, y se identificaron tres áreas clave para observar la función diaria de los pacientes.
Sin embargo, existen barreras importantes que deben superarse, incluyendo el estigma asociado a las terapias neuroquirúrgicas. “El sistema nervioso es como cualquier otro sistema orgánico. Puede tener problemas, y esos problemas deben ser abordados”, concluyeron los expertos a cargo de la investigación, que busca allanar el camino hacia tratamientos efectivos y accesibles, redefiniendo el panorama para quienes padecen depresión resistente.

